Economía

España puede mirar a los países escandinavos

Crónica económica

Domingo 28 de octubre de 2012
“Mire usted a Dinamarca”, dijo en una ocasión Mariano Rajoy. Se refería, en aquéllos soporíferos años de oposición, al modelo educativo. Ahora cabría decirle que mirase él a Dinamarca y al resto de países escandinavos, en materia económica.

Ángel Martín Oro, director del Observatorio Económico del Instituto Juan de Mariana, ha hecho el ejercicio de seguir el desempeño económico de los países escandinavos y compararlo con España. En principio son la meca de la socialdemocracia y aúnan eficiencia económica y redistribución de dinero, que es a lo que una parte de la población se refiere cuando habla de justicia. Muestra el autor que la porción de la producción que se lleva el Estado es muy superior en esos países, Dinamarca (48,2 por ciento), Finlandia (43,1 por ciento), Suecia (47,1) y Noruega (42,2), es muy superior a la de España (33,1 por ciento). ¿Podemos acercarnos?

Dejando a un lado que no parece deseable que una porción mayor de lo que producimos se lo lleve el Estado, Martín Oro comienza por señalar que los tipos marginales máximos son en España de los más altos de Europa. Pero cuando traza un gráfico con los tipos marginales por nivel de renta (a partir de este informe), resulta que España ocupa una posición perfectamente comparable con esos países. Pero la estructura fiscal es distinta. En Suecia, por ejemplo, cargan más la fiscalidad sobre el trabajo y el consumo, pero menos sobre el capital.

Antes de dar el siguiente paso, cabe introducir una consideración de Martín Oro no hace, pero que parece oportuna. Hay una relación positiva entre impuestos y riqueza. No he hecho el estudio, pero una observación a vista de pájaro permite ver que los países más ricos tienen por lo general mayores impuestos, y que los mismos países, a medida que progresan, también tienen impuestos más altos y entregan (coactivamente) una mayor proporción de su producción al Estado. Pero no porque los mayores impuestos creen riqueza, ni porque la labor del Estado la favorezca. Es porque lo que resta de economía privada ha permitido la creación y acumulación de riqueza, y ésta permite un mayor nivel de vida y, a la vez, mantener un Estado más grande. El Estado crece, con ciclos, hasta donde le permite la economía privada. Permite que algo mejore el nivel de vida, pero no por ello deja de devorar una parte importante de las ganancias del crecimiento.

Ángel Martín Oro recuerda, en una segunda parte del artículo, que aquéllos países, a pesar de tener mayores impuestos, son económicamente más libres que España. Por lo que se refiere a su historia económica, destaca la de Suecia, que es también la que mejor conoce este cronista, una historia de pavoroso fracaso del modelo socialdemócrata que les llevó a replantearse el Estado de Bienestar y a liberalizar tanto los servicios públicos como la economía en general. En estos momentos en que nosotros nos hemos topado con una crisis, Suecia y los países escandinavos son un modelo en el que podemos vernos reflejados. Pero no por el aumento de impuestos, ya que además de otras consideraciones nuestra economía no nos lo permite, sino por las reformas estructurales.

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