Salud

La lectura favorece el desarrollo integral del niño

DÍA DEL LIBRO

Miércoles 23 de abril de 2008
La AEPap quiere promocionar la lectura desde la pediatría de AP, ya que "como profesional y confidente de los padres, el pediatra puede actuar como dinamizador del hábito de leer, una práctica que puede influir sobre el modo de vida del niño, tan relacionado con su salud", explica la Dra. Alfonsa Lora Espinosa, pediatra del Centro de Salud Puerta Blanca de Málaga y miembro de la AEPap.

Así mismo, el Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) señala que la lectura y la mejora de la comprensión lectora de los alumnos españoles debería convertirse en un objetivo del conjunto de la sociedad, en el que se impliquen, además de las autoridades y los agentes educativos, las familias, las instituciones y los medios de comunicación.

Por ello, está iniciativa del Día Internacional del Libro se suma al deseo expreso formulado en el mencionado Informe PISA, "como profesionales de la salud y de la educación".

Evolución de la lectura en el niño
Según explican los expertos, desde el nacimiento se debería poner en contacto al bebé con las fuentes de lectura (cuentos, libros, juguetes con formato libro, etiquetas, etc.); en estas edades prelingüísticas y prelectoras, básicamente, se promueve el acercamiento a la lectura emergente.

La lectura emergente es la toma de contacto con el texto impreso: aprender a diferenciar dibujos y objetos de las grafías (que sobre una página de color blanco hay unos "dibujitos" negros que son las palabras), conocer que ambos se relacionan entre sí, y empezar a conocer la estructura de las historias narradas, en las que hay un inicio, un argumento y un desenlace, donde el "colorín colorado este cuento se ha acabado" cobra el significado inequívoco de que la historia terminó.

El papel del pediatra
El pediatra es el médico especialista que es consultado a los pocos días de vida del niño y desde entonces asesora a la familia en aspectos de salud integral: física, psíquica y social. Por tanto, se encuentra en una situación privilegiada ante las familias.

Sus indicaciones sobre la salud/enfermedad de sus pacientes son “casi” siempre tenidas en cuenta por los padres. Además, el pediatra es un profesional que cuenta con el respaldo y la credibilidad social. “Por ambas razones puede y debe actuar como dinamizador del hábito de leer, recomendándoles cuentos y libros (según las edades), proponiéndoles momentos de ocio en los que la lectura sea protagonista, desmitificando el sopor que supone leer, ilusionando con personajes literarios, y dotando del valor que le corresponde a la capacidad de leer (como, por ejemplo, herramienta de acceso a la información y al conocimiento), etc.”, explica la Dra. Lora.

El papel de los padres
Por otro lado, los padres tienen un papel fundamental, en primer lugar, como ejemplo de lectores, leyendo delante de ellos, hablándoles de lecturas, y creando hábitos y momentos familiares en torno a un texto escrito: lectura de cuentos, de recetas de cocina mientras se hace un pastel, de catálogos de juguetes para elegir el regalo que traerán los Reyes Magos, de instrucciones de un juego nuevo, etc.

En segundo lugar, "desterrando la torpe y estéril idea de que leer no es divertido sino aburrido y/o cansino. Y, en tercer lugar, asumiendo como parte fundamental para el crecimiento armónico de sus hijos el desarrollo de la habilidad de leer. Y también llevándolos a librerías para tocar, ojear los libros y participar en las actividades de cuentacuentos, para posteriormente hacerles socios de sus bibliotecas cercanas", señala Dña. Mª Jesús Díaz Aguilar.

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