Opinión

Wert, esa sangría de votos

Guillem Rosselló | Lunes 29 de octubre de 2012
Cada vez que habla demuestra su poco tacto social, o puede que ponga en evidencia que su limitada mente ha olvidado -creo que no es un hombre ni inteligente ni adecuado para su cargo en el conjunto del Estado- que el Gobierno Español es para todos los españoles sin excepción de nadie. Por eso él, como ministro, no puede decir, sin ver la violencia y el desprecio que sus palabras llevan implícitos, que no le importan para nada las manifestaciones públicas contra su política, porque afirmar eso sí que es tener ganas de hacer enfadar a los que no están de acuerdo con él. Y lo consigue. Rajoy se lo tendría que quitar de encima antes de que sea demasiado tarde. Para el PP es un lastre casi tan grande como Rubalcaba en el PSOE. ¿Qué quiere conseguir con sus palabras ese listo del señor Wert...? ¿Acaso pretende que la gente, en lugar de manifestarse con libertad en la calle y sacarse los nervios, se líe a mamporros con él o con la policía que le defiende...? A mí me parece que Wert -poco preparado para un cargo que le viene grande y profundo- ni ha entendido a España, ni ha comprendido la importancia del lugar que sus posaderas ocupan, ni parece estar por la labor de poner paz en un país lleno de tensiones donde un poco de humildad política no iría nada mal para los que padecen los errores de muchos políticos anteriores y presentes.

¿Cómo puede decir un ministro de un gobierno estatal que no le importa lo que diga una parte de la ciudadanía por muy pequeña que sea?... Ya sé que a esa forma de gobierno un tanto déspota con la oposición y con sus no votantes la puso de moda Aznar -del que se llegaron a hacer chistes y que luego perdió las elecciones, por cierto-, y creo que son una mala forma de llevar hacia adelante la democracia, porque da a entender que el gobierno solo está atento a una parte del electorado, la suya, la del PP. Wert es la cara más visible de una cámara política falta de políticos de todos los colores, y se debería dar cuenta de que él solo tiene un sitio en el gobierno del PP debido a la mayoría absoluta o a no sé qué secretos que ignoramos y que le habrán subido a la poltrona de donde debería caerse, porque la imprudencia que ese hombre pone en evidencia cada vez que abre la boca le habría echado de cualquier foro en el que se tuvieran que discutir las ideas y los conceptos que las representan en lugar de solo imponerlas. Ya lo dije, creo, como mi maestro Anson, que la crisis en España no es política sino de políticos.

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