acusado de malversación de fondos públicos
Martes 30 de octubre de 2012
Los tribunales de justicia marroquíes han dado por fin su veredicto en la causa que oponía al príncipe Mulay Hicham contra el diputado de la Unión Socialista (USFP) Abdelhadi Jairat. La Corte de primera instancia de Casablanca ha concluido este lunes la extinción de la acción pública en dicho litigio. Los gastos del juicio correrán a cargo de Jairat.
El primo del rey Mohamed VI, tercero en la línea de sucesión al trono alauita de Marruecos, se había querellado contra el diputado Abdelhadi Jairat por unas declaraciones hechas por éste último en las que acusaba al príncipe de malversación de fondos públicos. Tras una polémica campaña de prensa, y ante la insistencia de Mulay Hicham de llevar el asunto a los tribunales, Jairat, que es también director del periódico de la USFP “Ijtihadishtiraki”, terminó por excusarse personalmente en la última audiencia realizada en el tribunal ante el Príncipe, alegando que no era su intención “al utilizar tales propósitos infundados, de dañar la imagen de Su Alteza”.
El asunto había adquirido proporciones insospechadas, tras las declaraciones de Jairat diciendo que Mulay Hicham había contractado un préstamo con un banco local y que no lo había devuelto tal como prescribe la Ley. Dejaba subentender, y de este modo lo vio la opinión pública marroquí, que el Príncipe abusaba de su condición de miembro de la Familia Real para saltarse a la torera las Leyes y meter las manos a su guisa en las arcas públicas como si de su hucha personal se tratase. Algo que por otra parte ha venido siendo costumbre en el Reino de Marruecos desde la Independencia, como lo dejó claro el escándalo del Crédito Inmobiliario y Hotelero (CIH) que vio la luz pública en losprimeros años del reinado de Mohamed VI. El CIH fue “una inmensa caja negra” de la que se servían impunemente personas allegadas a Palacio, Consejeros reales, altos cargos del ministerio del Interior, miembros de la Oficialidad y Servicios especiales.
La reacción del príncipe Mulay Hicham de llevar ante los tribunales al difamante, fue pues un desafío que cayó muy bien en los medios liberales y democráticos del país. Por una parte, Mulay Hicham “en tanto que ciudadano” se sometía al principio de la Ley y aceptaba rendir cuentas ante los tribunales. Algo inédito y nunca antes visto en Marruecos. En segundo lugar el querellante tomaba la ofensiva para destapar posibles manipulaciones que se ocultaban tras las declaraciones hechas por Abdelhadi Jairat. En los medios intelectuales y políticos de Marruecos se sospechaba que Jairat no era sino el eco de lo que decían altos personajes allegados al palacio real y que se cuentan entre los miembros del primer círculo del entorno de Mohamed VI. De ello que las excusas presentadas por Jairat a Mulay Hicham fuesen consideradas insuficientes y necesitasen de una aclaración sobre el fondo de la difamación. Lo que hizo Jairat quien terminó por admitir en una carta dirigida al Príncipe que sus acusaciones eran infundadas.
Mulay Hicham es apreciado entre las corrientes democráticas y progresistas marroquíes por su compromiso con las libertades, los derechos humanos y la necesidad de democratizar el mundo Árabe, incluido Marruecos. Pero al mismo tiempo es un hombre de negocios próspero, que ha utilizado la herencia que le dejó su difunto padre, Mulay Abdalá, hermano del rey Hassan II, y ha invertido entre otros mas de cien millones de dólares en energías renovables a través de su empresa Al Tayyar Energy, ha financiado un Centro de Estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad de Stanford en Estados Unidos, y ayuda desinteresadamente diversas ONGs internacionales dedicadas a trabajos humanitarios. Él mismo fue enviado a Kosovo por las Naciones Unidas en misión humanitaria junto a Bernard Kouchner.
Hommed’affairesprospère, Moulay Hicham a investi plus de 100 millions de dollars dans les énergies renouvelables à Bangkok, en Thaïlande en 2005, à traverssasociété Al Tayyar Energy. Le prince, connupour son avis critique sur la monarchie marocaine, a égalementhéritéd’ une fortune considérable léguée par son défunt père, le prince Moulay Abdallah, frère de feu Hassan II.
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