Opinión

A oscuras en Nueva York

José Eugenio Soriano García | Miércoles 31 de octubre de 2012
Un huracán ha puesto a la gran manzana en la oscuridad. Y las imágenes que vemos, transmiten el caos, desconcierto y estupefacción con la que los neoyorkinos intentan capear el temporal. Así, las autovías están vacías, los ultramarinos y supermercados con bujías y velas, también alguna hermosa muestra de solidaridad en la que una pizzería regala trozos a todos los que se lo piden.
Es pues una situación casi bélica.

Pero lo que quiero subrayar es que existe al mismo tiempo un cierto optimismo, ganas de luchar y desde luego, en absoluto, nada de la actitud cainita de pensar que son un desastre, que son los peores, que es imposible tener mayor desorganización (en realidad, vista las cosas, sí que es imposible).

Y esto me interesa. Porque si hubiera ocurrido algo así aquí, nos habríamos desgarrado la ropa gritando y aspavimentando que somos los peores, que esto es porque ser español es de las peores cosas que pueden ser, que la culpa la tiene el Gobierno (el central, se entiende), que la derecha se ha aprovechado de la situación, que no tenemos remedio. Y a todo esto, lo normal, comprobada la experiencia, por ejemplo, de lucha contra catástrofes en España (terremoto de Lorca, inundaciones, incendios) desde luego la capacidad de respuesta es muy notable.

Ese culpabilismo cainita y masoquista solo se explica desde una historia mal contada y desde luego desde una clase política muy interesada en indicar que los ciudadanos somos un plaga sin remedio, una tropa mal avenida que siempre necesita un capitán, que naturalmente pasa a ser, sin remedio, un político salvador.

También, interesa extraer del apagón de NY dos ideas más, creo. Una, es que las desgracias naturales no tienen fácil oposición y que cuando tienen que acontecer, pues ocurren. Cualquiera que haya visto la excelente película “Lo imposible”, por cierto dirigida por un español con un magnífico cuadro de apoyo también español, comprobará rápidamente que tales catástrofes naturales ni se pueden prever ni aún previstas se pueden remediar. Ocurren. Punto. Y lo que hay que hacer, como bien demuestra la historia de esa película, a su vez basada en la historia real de una familia española, es que hay que luchar, no desmayar, dedicar concentradamente el tiempo a lograr el objetivo propuesto con ánimo y también con solidaridad. Y que en ocasiones, incluso la suerte ayuda a lograr tales propósitos.

Luego, de otro lado, también merece la pena reflexionar sobre el dato de que el caos ante una situación como la del huracán sobre NY, pone de manifiesto que por mucho que preveas, siempre existirán múltiples factores imprevistos y en los que el azar juega un papel predominante. Y, en esta línea, destacar cabe también que los factores que suponen la casualidad, el destino, la suerte, la fortuna, juegan un papel esencial en la vida, tanto de las personas como de toda colectividad.

Lo que sí puede hacerse es trabajar a favor de la tendencia principal, de manera que logres tener rápida respuesta a los acontecimientos. Por ejemplo, la unidad militar que se utiliza contra los incendios forestales, que tiene ya una gran experiencia, lamentablemente, en este tipo de calamidades, indudablemente puede neutralizar con mayor facilidad las consecuencias de un incendio que si empiezas de cero.

Y en esto, como en la lucha contra otras desgracias, España tiene merecimientos de su sociedad que hay que destacar. Así, por poner un ejemplo, somos el primer país en el mundo, repito en el mundo, en trasplantes de órganos y en rapidez de respuesta a los trasplantes. Milagrosamente, esas unidades las dirigen técnicos y ante el riesgo evidente de fracaso, los políticos, visto que tampoco van a ganar mucho de ahí, todavía no se han metido en tales unidades, con lo cual, funcionan magníficamente.

Los españoles necesitamos un poco de autoestima, esto es, valorarnos por lo que somos, para lo cual, hay que exigir transparencia, autoridad y responsabilidades a quienes tanto daño nos han hecho. Y saber distinguir perfectamente: así, yéndome un poco del tema, cuando se habla de crisis bancaria hay que decir que NO. Que la crisis está provocada por las Cajas. Que tenemos a dos de los mejores bancos del mundo, de todo el mundo. Adivinen, pues, cual es la diferencia entre un banco y una Caja y extraigan las diferencias.

Nueva York nos muestra hoy la realidad. Una ciudad apagada y en caos, pero luchando con optimismo y solidaridad, reconociendo simplemente la realidad de que las cosas son así, que ante un caso de cataclismo, la respuesta no puede ser lamerte las heridas y echarte la culpa, sino simplemente hacer lo que ya he indicado hacemos en el caso de incendios y otras desgracias, luchar de frente y bien contra el infortunio. Y luego, sobre todo, luego decir que hemos hecho las cosas bien. ¡ya va siendo hora de un poco de auto estima!

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