Opinión

El fauno de Mallarmé en Madrid

Pedro González-Trevijano | Jueves 08 de noviembre de 2012
Esta semana se inauguraba en la sala Goya del Círculo de Bellas Artes en Madrid una exquisita exposición titulada “Bores/Mallarme. La siesta del fauno.” El origen del proyecto no es, sin embargo, muy conocido por muchos: el inquieto editor Tériade (Efstratios Elefteriades), uno de los oráculos de las Vanguardias y valedor del arte moderno, encargaba en 1943 al pintor español Francisco Bores (1898-1972), inserto en lo que luego se denominarían los picasianos o picasistas de la Escuela de París (Manuel Ángeles Ortiz, González de la Serna, Viñes, Peinado, Ucelay…), la edición, precisamente en sus Éditions de luxe, del célebre poema de Stéphane Mallarmé, La siesta del fauno (L´aprèsmidi d ´un faune), del que se ha realizado una conseguida traducción para la ocasión del escritor Antonio Gamoneda y su hija Amalia. Tériade había conocido en París al buen pintor nacido en Madrid en 1927, y desde entonces siempre demostró abierta predilección por su obra. El interés del Círculo de Bellas Artes por tales temas no es tampoco nuevo. En efecto, el Círculo de Bellas Artes ya realizó en 2006 una exposición sobre un proyecto de Verve, el libro de Le Corbusier que apareció en sus «Éditions de luxe» en 1955: Poema del ángulo recto (Poème de l’angle droit).

Bores realizaba a tal fin más de doscientos dibujos preparatorios, de los que mi buen amigo Javier Arnaldo, comisario de la muestra, ha seleccionado setenta y tres, de las más diversas facturas y técnicas. Sin embargo, el proyecto no llegó, decíamos, a realizarse, siendo uno de los pocos en los que el incansable Tériade no tuvo éxito. Y eso que si seguimos al propio Mallarmé, “En el fondo vea usted, … el mundo está hecho para ir a parar a un buen libro.” Quizás, las dificultades y penurias de la II gran Guerra, con una Francia ocupada, lo hicieron imposible. Una lástima. Del libro, que habría de contener un cuidado número de litografías originales, sólo se llegaron a componer ochenta y cuatro páginas. Lo afirmado, una pena.

La Exposición es, no hay duda, muy interesante, por más que pueda ser quizás tachada de minoritaria y sólo para aficionados. Pero, ¿desde cuando la cultura ha sido mayoritaria, incluso en una época tan globalizada y de masas? Ya lo había predicho también Mallarmé “El hombre puede ser demócrata. El artista se desdobla y debe permanecer aristócrata.” Javier Arnaldo ha sido capaz de enebrar un discurso plástico en el que se combinan la poesía, el dibujo y hasta la música, con participación en esta última de Adolfo Núñez. El propio Arnaldo me comentaba su sensación de encontrarnos sumergidos, ante tan variada convivencia, en una instalación que visualiza integradamente el poema del escritor francés. Quizás porque en palabras, de nuevo de Mallarmé, “La Poesía, próxima a la Idea, es música.” Tantas posibilidades de interrelación explican el comprensible interés del mundo de la cultura por el texto de Mallarmé. Este fue el caso, entre otros, de Claude Debussy y su famosísimo poema sinfónico Preludio a la siesta de un fauno. “¡Oh, poetas -resaltaba el citado Mallarmé-, habéis sido siempre orgullosos; sed más; llegad a ser desdeñosos!”

Bores recreó -en palabras de Javier Arnaldo- la visualización del poema "con mucha libertad… Técnicamente no se puso limitaciones, de modo que al frecuente empleo de los lápices grasos se suma el uso del gouache, la acuarela, la tinta china, el lápiz grafito, los lápices de colores, el pastel, el óleo sobre papel tela y todo el repertorio de procedimientos que quiso tener a su disposición y mezclar a su arbitrio.". El artista "dibujó muchísimo para crear la imaginería del libro", tarea que abordó sobre pliegos sueltos y de color hueso, recordándose también la existencia de un pequeño cuaderno de apuntes. Los dibujos, reseñábamos, son muy variados, pero casi todos ellos están transidos de una vitalidad contagiante, que recuerda al mismísimo Matisse, y de una rica variedad cromática. Yo, entretanto, y como Mallarmé, “adoro -como apunta en el renombrado poema- el fulgor de las vírgenes.”