Opinión

El PSOE se hunde y el respingo del PP en Cataluña

Sábado 10 de noviembre de 2012
Las últimas encuestas, tanto la del CIS como la del COE (encargada por la Generalidad) otorgan la victoria a CiU. En la primera rozando la mayoría absoluta y en la segunda superándola con creces. Pero eso, ya estaba cantado. Buena parte de los votantes catalanes se han tragado el sapo de la soberanía (el derecho a decidir, según dicen últimamente), pues, por ejemplo, ERC doblaría sus escaños. Lo que el Parlament decida luego hacer, si el referéndum o no, pues Europa ya les ha dado la espalda, es otra cuestión. Artur Mas se ha metido él solito en un laberinto que ya veremos cómo sale. De momento, le ha funcionado, pues ha camuflado su nefasta gestión como presidente con el debate soberanista. Y ahí están las encuestas. Pero su misión fundamental consiste en proporcionar bienestar a sus ciudadanos y no liarse con banderas absurdas y eslóganes sinsentido.

Lo novedoso, en cambio, son las expectativas electorales de los llamados partidos nacionales, los que todavía dominan casi el 80 por ciento del Parlamento español. Y las diferencias entre uno y otro demuestran, primero, que Rajoy no está haciendo las cosas tan mal como los sindicatos y la izquierda en general proclaman, y, segundo, que el PSOE se hunde sin remisión, pues, según esas encuestas, perdería hasta la mitad de sus escaños, cosechando otra derrota histórica con lo que hasta el PP podría convertirse en la segunda fuerza política.

Las alarmas en Ferraz ya han saltado hace tiempo, pero según estas previsiones, las navajas comienzan a afilarse sin pudor. Si los resultados definitivos coinciden con las encuestas, Rubalcaba ya no tendría más remedio que dimitir y, según ha podido saber El Imparcial, los candidatos para la sucesión son muchos y ya han comenzado la batalla final. El problema para el PSOE y para España es que ninguno tiene suficientes apoyos y su talla política no parece ser capaz de sacar al PSOE del atolladero en el que le ha dejado Zapatero. Chacón, Patxi López, Gómez y algún otro ya han descubierto sus cartas. Pero el que podría mejorar la imagen y los resultados del partido, José Bono, agazapado, no parece contar con suficientes apoyos. El futuro es poco halagüeño.

La crisis del PSOE es grave, para los socialistas y para la propia estabilidad de España. Pero el futuro es más que incierto. Zapatero aún no es consciente del daño que ha hecho, no sólo a España, sino a su propio partido.

Las espadas están en todo lo alto. Ya sólo falta que hablen las urnas en Cataluña para saber si Artur Mas sigue adelante con sus delirios secesionistas y si el PSOE recapacita y cambia el rumbo. Pues, por ejemplo, plantear el federalismo en la batalla entre independentistas y “españolistas” es no decir nada. Intentar quedar bien con todos para no quedar bien con nadie. Esperemos que el PSOE cambie el rumbo, con Rubalcaba o sin él, y vuelva a la moderación y a ejercer como lo que es: un partido nacional que defiende la Constitución y la unidad de España. Mejor les iría.

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