RESEÑA
Domingo 11 de noviembre de 2012
Annalena McAfee: ¡La exclusiva! Traducción de Marta Salís. Anagrama. Barcelona, 2012. 400 páginas. 19,90 €
El mundo del periodismo, especialmente revuelto en los últimos tiempos y preso de la crisis, ha generado no pocas aproximaciones tanto desde el ámbito literario como cinematográfico. Recordemos, entre otras, la novela ¡Noticia bomba!, de Evelyn Waught, o la genial película de Billy Wilder Primera plana. Recientemente, ha aparecido en nuestro país El sol como disfraz (Alfaguara), donde Pedro Sorela refleja la cotidianidad de un diario, universo que conoce perfectamente gracias a su propia experiencia. También la británica Annalenna McAfee cuenta con una amplia experiencia en la prensa en el que ha trabajado durante más de tres décadas. Entre otros cometidos, fue directora cultural y literaria del Financial Times y fundó y dirigió el Guardian Review, suplemento literario de The Guardian.
Annalena McAfee había publicado hasta ahora numerosos libros infantiles, pero ¡La exclusiva! es su primera incursión en la literatura para adultos. Y, sin duda, en este debut, la mujer del también escritor Ian McEwan, no tiene nada que envidiar a su famoso marido. En ¡La exclusiva! maneja con gran soltura diversos registros, que nos llevan desde la ironía y la sátira hasta la desolación, y ha sido capaz de poner en pie a personajes creíbles en una historia que discurre con fluidez y se lee sin que decaiga el interés. Ambientada a finales de los años noventa en Londres, la novela se centra en dos mujeres. Por un lado, la octogenaria Honor Tait, vieja gloria del periodismo, ganadora del Premio Putlizer, que fue cronista de acontecimientos históricos –por ejemplo, estuvo en Buchenwald cuando los aliados liberaron el campo de exterminio-, y se codeó con intelectuales y artistas de primera fila. Por otro, Tamara Sim, que aún no ha cumplido los treinta, y trabaja como free lance en diversos medios, sobre todo colaborando con la revista del corazón The Monitor. Las dos mujeres se cruzan cuando Tamara recibe el encargo de entrevistar a Honor, de quien tiene que conseguir un muy difícil objetivo, dado lo que piensa de este tipo de periodismo: que le hable de su vida personal, que le proporcione un perfil “humano” del personaje.
Honor y Tamara se presentan como figuras contrapuestas, a las que separa, no solo un gran abismo generacional, sino su pertenencia a distintas clases sociales, así como una enorme diferencia de educación y visión tanto de la existencia como de la profesión. Honor es culta, refinada, sarcástica, inteligente, y se encuentra en una etapa de decadencia, aunque no ha perdido su lucidez. Annalena McAfee señala que para construir el personaje, aunque ficticio, se documentó en la obra o las memorias de prestigiosas mujeres periodistas, destacando la corresponsal de guerra norteamericana Marguerite Higgins. Tamara tiene clamorosas lagunas culturales y va anotando en una libreta lo que desconoce. Por ejemplo, ante el comentario de Honor: “Otro vez como en la Biblioteca de Alejandría”, apunta: “Consultar: ¿Quién es Alejandría? ¿Qué le pasó a su biblioteca”. Está dispuesta a hacer lo que sea por ascender y está llena de un arribismo con mucho de desesperado.
La entrevista de Tamara a Honor no se desarrolla, ni mucho menos, de la manera deseada por Tamara, pero tiene que escribirla, y así, a modo casi de paparazzi, hace un pertinaz seguimiento de la escurridiza Honor. Los malentendidos y desencuentros se suceden, a la vez que vamos conociendo la vida y carácter de cada una de ellas. Y se nos reafirma, como sucede en la literatura que huye del simplismo, que, más allá de las apariencias, los recovecos de cada ser humano son infinitos.
Por Carmn R. Santos
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