Andrea Donofrio | Domingo 11 de noviembre de 2012
La pasada semana se celebraron las elecciones regionales de Sicilia, cita electoral de gran importancia por estar considerada como un test, una prueba de lo que podaría suceder en los comicios nacionales del próximo año. Bien, el resultado de estas elecciones invita a muchas reflexiones y deja varias certezas.
En primer lugar, el elevadísimo porcentaje de abstención (el 52%, votaron 2 millones de electores de los 4,5 millones convocados a las urnas) confirma que los italianos están hartos de los políticos o, mejor dicho, de una cierta manera de gestionar la res publica. Este dato demuestra el creciente escepticismo de los electores sicilianos ante sus representantes políticos. Históricamente, el abstencionismo ha representado una prueba tangible del malestar de los electores.
Secundariamente, la victoria de Rosario Crocetta resulta ser un dato histórico, ya que es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que Sicilia elije un candidato de izquierda. Los medios internacionales están poniendo su énfasis en el “perfil atípico” de Crocetta: de izquierdas, antimafia y homosexual declarado. Atípico, pero no único: merece la pena recordar que la región de Puglia es gobernada por Nicho Vendola –la gran esperanza de la extrema izquierda-, y que está demostrado ser un excelente administrador. Cabe esperar que Crocetta lleve a cabo los cambios prometidos en la campaña electoral y renueve una región en profunda crisis, política-económica y moral.
Si el ganador de las elecciones ha sido el Partido Democrático, en virtud de su alianza con UDC (centrista y democristiano), Beppe Grillo y su Movimiento Cinco Estrellas pueden considerarse los vencedores morales de estos comicios. Grillo, cómico y provocador, ha orquestado una inteligente campaña electoral –no exenta de algún gesto populista y un cuestionable tono antieuropeo- para apoyar la candidatura de Cancelleri. El bloguero genovés llegó cruzando a nado el estrecho de Messina, una hazaña que ha recordado la propaganda de “régimen” de Mussolini o de Mao nadando en el río Yan-tse. Aún así, algunas de las peticiones de este Movimiento son más que legítimas como la lucha contra el despilfarro y los privilegios de la clase política. El fenómeno Grillo no debe ser infravalorado y es muy probable que abra las puertas del Parlamento al denominado movimiento antipolítico.
El Pueblo de la Libertad perdió un 73% de los votos, una de sus peores derrotas electorales de los últimos tiempos. Sicilia siempre había sido uno de los bastiones de la derecha italiana: ahora se convierte en el emblema del fracaso del berlusconismo. Los abundantes escándalos de corrupción y los vergonzosos casos de malversación de dinero público en regiones gobernadas por el partido de Berlusconi (como Lombardía y Lazio) han proporcionado un duro golpe a la derecha italiana, que necesita reformarse y apartarse del nefasto modelo berlusconiano.
El futuro de Sicilia no deja de preocupar: por eso, el nuevo Gobernante y su equipo (en el que estará Franco Battiato como asesor de cultura, y que ha confirmado que renunciará a su sueldo) deberá combatir el enorme derroche local y la grave crisis económica que afecta una región, cerca de la suspensión de pagos de su deuda. Se debe terminar con el despilfarro irresponsable y agravado, utilizado también como medio para crear un sistema clientear. Además, el Gobierno regional debe plantarle cara a la Mafia, romper sus lazos con la clase política siciliana y extirparla del territorio. No se debe olvidar que su último gobernador tuvo que dimitir también por las acusaciones de vínculos con la mafia y corrupción. Asimismo, debe impulsar la economía local y paliar el elevadísimo desempleo juvenil, cerca el 40%. Sicilia debe cambiar de página.
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