Cultura

Israel Galván, en el Teatro Real: ”¿Cómo se puede bailar un genocidio?”

estreno el 12 de diciembre de Lo Real-Le Réel-The Real

Martes 13 de noviembre de 2012
El próximo 12 de diciembre tendrá lugar en el Teatro Real el estreno mundial absoluto de Lo Real-Le Réel-The Real, un espectáculo de danza concebido por el coreógrafo y bailaor flamenco Israel Galván, realizado por encargo del coliseo madrileño y uno de los proyectos más ambiciosos de la temporada actual que viajará, tras su estreno en la capital española, a Alemania, Francia y Holanda.


En la presentación de Lo Real-Le Réel-The Real, un espectáculo de danza concebido por el coreógrafo y bailaor flamenco Israel Galván, que ha tenido lugar este martes en el Real, su director artístico, Gerard Mortier, ha querido contar cómo, nada más llegar a Madrid hace tres años, descubrió a Israel Galván en el teatro Abadía donde estaba representando su último trabajo. Enseguida supo que quería reunirse con él para buscar un proyecto que les permitiera trabajar juntos en una nueva creación para el Real. Fue algo más tarde cuando surgió la idea que daría contenido a la nueva coreografía del galardonado artista, el exterminio de los gitanos bajo el régimen nacionalsocialista en la Europa de los años 30 y 40. Y como ha señalado el bailaor esta mañana, no se trataba, desde luego, de un tema fácil de llevar a cabo para subirse a un escenario, porque ¿cómo se puede bailar un genocidio?.



Esta fue la primera y crucial pregunta que se hizo Galván nada más surgir una idea con la que, por otra parte, quién sí parecía estar completamente convencido desde el principio era Gerard Mortier. Tanto lo estaba el director artístico, que también él se convenció, aunque, según ha confesado Galván, a la mañana siguiente ya se hubiera arrepentido. Le parecía que se trataba de un baile imposible pero, al mismo tiempo, empezó a tener claro que la única manera de enfrentarse al reto radicaba en bailar con alegría, igual que seguían bailando los gitanos incluso en los campos a pesar de la cercanía de la muerte. En realidad, ha asegurado, el pueblo gitano siempre ha estado tan próximo a vivir en condiciones primarias en las que la vida y la muerte pasan de una forma muy rápida, que es en este punto donde radica uno de los motores antropológicos del flamenco: sacar un momento de humor, un atisbo de alegría en mitad de una tragedia.

En todo caso, no se trata de un argumento lineal, ni siquiera de un guión documental porque, a juicio del bailaor, las imágenes que existen de aquel terrible periodo son las que son y no se trata de enseñar la muerte, sino de superarla. La obra se encuentra dividida en diversas partes que quieren mostrar desde la expresión del baile sin música con movimientos que cortan el aire hasta llegar a los dos ritmos que dominaban a los gitanos de los campos de exterminio: el cotidiano de la pasividad y el del movimiento de aquellos que, de repente, se veían arrojados al interior de un tren con destino desconocido. Por lo que se refiere a la escenografía, la misma está compuesta de diversos objetos como, por ejemplo, un piano que tiene, además, un importante protagonismo en la obra, utilizándose asimismo vigas, a las que se da diferentes usos: vías de ferrocarril o estacas del campo de concentración y muerte.

Galván ha contado, para la creación del espectáculo, con dos de sus colaboradores habituales en la dirección: Pedro G. Romero y Txiki Berraondo. Comparte, esta vez, el protagonismo con dos bailaoras de su generación, Belén Maya e Isabel Bayón. Y la obra cuenta también con la guitarra de Chicuelo y el cante de Tomás de Perrante y David Lagos. Por otra parte, las formaciones Sistema Tango, Proyecto Lorca y la violinista Eloísa Cantón ponen el punto de vista hacia otras músicas, completándose el elenco con Emilio Caracafé, el Bobote y La Uchi.

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