Opinión

España: ni está, ni se le espera

José Antonio Ruiz | Viernes 16 de noviembre de 2012
España desahuciada, de manifestaciones y manifiestos; de huelgas «contra España» (portada de ABC del 14-N) y de empalagosos publirreportajes («con Cataluña, con España»), en plan Disney World y tal y tal, como la peli «To er mundo é güeno» del inolvidado Manolo Summers.

Cierto es que cada uno hace con su dinero lo que le da la gana. Pero no estaría de más que la mal avenida Familia Vocento atemperase el amarillismo tendencioso de su desconcertante línea editorial, que contrasta con la brillantez de su patio de columnas; ni que Redondo Jr., con vocación sobrevenida de samaritano, se dejara de obras de arte y ensayo y pasara de las musas al teatro. Nicolás For President!

España entera cabe en un cuplé de Raquel Meller, por más que Sakira, abducida por los antojos tan propios de la preñez, se haya propuesto hacer un guiño a su amor Piqué cantando uno de los temas de su próximo disco en catalán.

Con cinco millones de desahuciados laborales y una generación perdida desesperada, a este cronista, deliberadamente demagogo, se la suda la malasuerte político-patriótica que corra la Iberia de las “juergas” generales. Por mí, como si subastan en la lonja de pescado de Mercabarna o Mercabilbao la bandera gigante que clavó Trillo en la plaza de Colón como si fuera un pincho moruno.

Ya puestos en el expolio, que aprovechen la espina de la sardina para dar de comer a los gatos de Neruda a fin de que nos laman las heridas a lengüetazos. Pero por lo que más quieran, que nos dejen en paz para que podamos recrearnos en soledad con nuestras desgracias.

De tanto apretarnos el pescuezo como una boa constrictor de Surinam, nos están matando poco a poco, como la gota malaya, vuelta a vuelta de tuerca. «Anti-Austerity strike» (New York Times). Traducción libre y soez al español: señores políticos y sindicalistas, dejen ya de jodernos.

Consecuentes con nuestra tradición tremendista, hemos pasado de los años locos del Septenato Zapatético viviendo a pajera abierta, a la cartilla de racionamiento del Marianato. Y de tanto bandazo como hemos dado ahora andamos desorientados y no sabemos muy bien a qué atenernos.
Día llegará que España dejará de existir por incomparecencia de los españoles. España, esa cosa… Verdades que duelen. Aunque cueste encajar la evidencia, va a tener razón Susaeta cuando para evitar pronunciar el nombre de España en vano dice, refiriéndose a los jugadores de la selección nacional de fútbol, que «nosotros representamos a una cosa».

Visto está que Vicente del Bosque lo ha convocado por su única habilidad, que es la de “pensar” con los pies (aunque lo mismo es mucho pensar), porque lo que es darle a la cabeza, mucho me temo que la criatura anda justita, justita.

En su descargo está que es demasiado baby looney toon como para tener conocimiento, y que no quiso faltar a nadie, según sus palabras de bombero a destiempo pronunciadas el día después con cara de susto.

Más miedo da y menos disculpa tienen otros mendas de colmillo retorcido como los jabalíes, candidatos a Generalidades, que se dedican a torpedear el sistema desde dentro del sistema aprovechando su condición de representantes del sistema.

Nunca ha terminado bien el cuento de la zorra a la que se deja al cuidado de las gallinas. Como quienes la tienen tomada con Cristiano Ronaldo, los hay que se han propuesto partirle el párpado a esta España tuerta de entendederas, para que no pueda mirarse al espejo.

No hace falta haber sido discípulo de Ramón y Cajal para desvelar en la revista Nature que el mapa genético del cerdo doméstico tiene muchas más cosas (de lo que nos gustaría) en común con los humanos. Algunos, sin necesidad de ser tan lumbreras, nos lo barruntamos ya hace tiempo, mucho antes de la secuenciación del ADN del gorrino.

Dicho sea al paso, se ha descubierto el dinosauro con cuernos más antiguo del mundo (Xenoceratops foremostensis), y no ha sido en el Pentágono, donde la CIA, ni en el cuartel general del FBI, sino en Canadá, según la revista Canadian Journal of Earth Sciences.
Una oportunidad de oro hemos perdido de cerrar de por vida todas las teles públicas, aprovechando que durante la jornada de asueto de Toxo y Méndez los engendros califáticos, o bien han virado a negro, o bien han desempolvado del archivo las reposiciones de Maricastaña, aunque La Uno tuviese la deferencia de retransmitir el bolo panameño de “la cosa”.

González-Echenique, Leopoldo, le tenía que haber ofrecido narrar el partido a la directora de Política Interior, Cristina Díaz ¡Lástima de hija! El día de la huelga compareció ante el respetable con tal cara de susto, que en lugar de tranquilizar al auditorio, casi lo acojona, pues parecía una echadora de cartas de las teles digitales haciendo la pasantía.

A cuenta de la tragedia del Madrid Arena, de momento al único que se le ha caído el pelo es a Pedro Calvo, uno de los delfines a los que Gallardón ha amamantado en sus pechos políticos. Pero la cosa no ha debido demorarse tantos días, ni ha debido de ser el primer cabeza de turco, ni debiera ser el último.

«¿Los periodistas? Si son peores que los políticos» -decía a sus amigos de aperitivo un señor muy indignado, apalancado como un servidor a la barra del bar, mismamente en el día de ayer. Otro en mi lugar se hubiera dado por aludido y lo mismo hasta se entromete en la conversación para censurar al susodicho. En cambio yo, que me di por criticado, a punto estuve de darle un abrazo y decirle que tenía más razón que un santo.
¡España, manifiéstate! Así que “Gibraltar español”, señor ministro de Exteriores. Mire que si a estas alturas del Peñón lo que no es español es España.

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