RESEÑA
Domingo 18 de noviembre de 2012
Pascal Quignard: Las solidaridades misteriosas. Traducción de Ignacio Vidal-Folch. Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores. Barcelona, 2012. 202 páginas. 17 €
Claire Metheun es una mujer de unos cuarenta y siete años que se acerca peligrosamente a la cincuentena. En esa edad tan complicada, deja de golpe su exitosa carrera como traductora y lingüista, abandonando su trabajo y su piso parisino para volver al pueblecito de la Bretaña en el cual se crió. Una casualidad, cuando llega a su pueblo para asistir a una boda familiar, acabará por cambiar su vida y su futuro. En un supermercado encontrará a la profesora de piano de su niñez, hoy una entrañable ancianita, que terminará por proponerle irse a vivir con ella y hasta a adoptarla como hija suya para legarle sus bienes.
Como contraposición a la locuaz profesora de música, la señora Ladon, Claire es una mujer huraña y callada, aun pese a dominar, según nos dice, unos quince idiomas, que poco a poco, entre melancólicos paseos, comienza a recuperar parte de su pasado mientras redescubre el paisaje de la landa y acecha la vida de Simon, su amor de juventud, y que, tantos años después, está casado y es padre de familia.
La sigilosa búsqueda del amor antiguo se mezclará en la trama con la aparición de personajes de la infancia y la juventud de la protagonista, con la que vuelven a entrar en contacto tras su regreso al pueblo. Así, establecerá una profunda y renovada relación con su hermano menor, con algunas de las amigas de su infancia, con su primo y con un cura que oficia misa en varios pueblos de la costa. Pero, sin embargo, aparte del reencuentro con su antiguo enamorado, la circunstancia que más cambiará la vida de la protagonista será la aparición, por sorpresa, de su hija, a la que abandonó recién nacida y de la que no sabía absolutamente nada desde hacía casi dos décadas.
A simple vista, y tras leer este breve resumen de la obra, el lector podrá imaginar que se trata de una novela poco original, con un argumento central, la vuelta al pasado, a las relaciones de la infancia y la juventud, que tanto hemos leído y visto en multitud de películas de sobremesa pero, en este caso, esta opinión no sería justa en absoluto.
A partir de la aparición de los distintos personajes se irá descubriendo una nueva Claire, diferente a la imagen primera que nos da la obra, reconstruyéndose la historia de una mujer que se irá convirtiendo en más sorprendente a medida que se van desvelando los secretos de la familia, así como los celos y la violencia que subyace en el fondo de las relaciones de los personajes de esta historia.
Pascal Quignard (Verneuil, Francia, 1948) es, quizás, junto con Houellebecq, uno de los autores más capaces a la hora de escribir una novela sobre una historia de amor en francés. A su oficio, innegable, se une un impresionante talento para convertir la historia de Claire y Paul en un elemento secundario de la trama, en comparación con las magistrales descripciones del paisaje, la unión del mismo con el personaje principal de la historia, así como una serie de circunstancias de nuestro presente que se dejan entrever tras esta trama: la crisis financiera, la Iglesia, el ecologismo o los estragos que la codicia provoca en el medio ambiente. Una novela que constituye todo un viaje por la Bretaña y por los sentimientos más ocultos de algunos de sus habitantes.
Por Cristóbal Villalobos Salas
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