Los Lunes de El Imparcial

Álvaro Lozano: Mussolini y el fascismo italiano

RESEÑA

Domingo 18 de noviembre de 2012
Álvaro Lozano: Mussolini y el fascismo italiano. Marcial Pons. Madrid, 2012. 616 páginas. 27 €

El libro de Álvaro Lozano Mussolini y el fascismo italiano consigue realizar un atento e interesante retrato del hombre que había prometido convertir Italia en una nación “grande, temida y respetada”. En un texto completo, con abundantes citas y una amplísima bibliografía, el autor realiza una síntesis historiográfica del fascismo italiano, un análisis del tema de ágil lectura. Tras cada capítulo, Lozano presenta “el veredicto de los historiadores”, selección de los principales debates historiográficos sobre cada tema.

La obra sigue en orden cronológico la aventura política del Duce, empezando por un atento análisis de las causas que favorecieron el ascenso del fascismo. El autor comprende que resulta fundamental entender el contexto en el que se fragua este experimento político, los orígenes del régimen. Los efectos devastadores de la Primera Guerra Mundial, la aguda crisis económica, el descontento social, las frustraciones nacionalistas (la vittoria mutilata, en palabras de D’Annunzio) y las movilizaciones (biennio rosso y la “amenaza socialista”) contribuyeron de forma decidida a la rápida difusión del fascismo por la bota itálica. Además, el libro demuestra como la dictadura fascista fue “compleja y contradictoria”, con pocos logros en política nacional y muchos errores. Mussolini, hábil en crear, en apenas dos años, una plataforma “flexible” para alcanzar el poder, tuvo que mediar, buscar el compromiso con la Monarquía, la Iglesia Católica y el ejército italiano, elementos que, a fin de cuentas, impidieron que el régimen fuera “totalitario” como las apariencias sugerían.

Por eso, según el autor, se trató de un totalitarismo relativo, más bien superficial, fundamentado en una hábil propaganda. Así, el libro resalta la importancia de la propaganda, necesaria para construir el mito de Mussolini e intentar convertir a Italia en una potencia orgullosa y dominante. El Duce, que adoraba posar a caballo como Napoleón, hizo un uso moderno de la propaganda, puesta al servicio del régimen. Sirva como ejemplo la marcha sobre Roma, mitificada a pesar de la “imagen patética” de los milicianos fascistas, propagando el falso mito de “los 3.000 camisas negras fallecidos en la ‘toma’ de Roma” e infravalorando el papel jugado por el Rey Victorio Manuel III.

Resulta especialmente interesante la parte sobre el fenómeno del esquadrismo y la lucha fascista para salvar a Italia de las garras de la “tiranía bolchevique”. En los primeros años, la violencia de los fascistas –desmesurada y que pudo contar con la connivencia del Estado- obligaron a Mussolini a convertirse en un “equilibrista político”. Por eso, no cabe duda de que Mussolini supo obtener el máximo rédito político del desorden social.

Álvaro Lozano reflexiona críticamente sobre el estilo de Gobierno del Duce y, sobre todo, incide de su desastrosa política exterior, culminada en una catastrófica guerra, que selló el final del fascismo y la violenta muerte de Mussolini. La absurda idea de expansionismo imperialista en un país caracterizado por la fragilidad de sus recursos económicos, las ruinosas guerras -tanto Etiopía como la participación en la II Guerra Mundial-, el acercamiento a Hitler y el nefasto culto al líder (Montanelli lo decía, “los italianos padecen el síndrome del balcón”) acabaron con la experiencia fascista.

Finalmente, no se trata solo de un libro sobre la vida de un hombre sino sobre la historia de un país. Se reflexiona sobre las claves fundamentales del fascismo italiano y de su alma mater, Mussolini, ahondado en su personalidad, para ofrecer un cuadro completo de la complejidad de este movimiento político y de su mentor. Álvaro Lozano entiende que, para hacer un retrato de la personalidad de Mussolini, resulta necesario situarlo en el contexto histórico. De la misma manera, Curzio Malaparte argumentaba que “no se puede realizar un retrato de Mussolini sin hacer un retrato del pueblo italiano. Sus cualidades y defectos son las de todos los italianos”. No se puede entender a Mussolini extrapolándolo de su contexto, de las peculiares circunstancias de la sociedad italiana: las peculiaridades de su carácter fueron decisivas tanto en los éxitos como en el fracaso del fascismo. Por eso, el fascismo representa un tema trascendental en la historia de Italia, aunque, en palabras de Bosworth, la historia de Mussolini “resulta haber sido en la práctica una historia de ruido y de furia”.

Por Andrea Donofrio

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