Opinión

Cataluña, la opción final

Manuel Sánchez de Diego | Domingo 18 de noviembre de 2012
Decíamos en artículos anteriores que cualquier solución sobre Cataluña debe de contemplar la unidad de la Nación española que se traduce en su integridad territorial –salvo reforma constitucional aprobada por todo el pueblo español , el deseo de una parte de la población catalana de dejar de ser españoles y el deseo de otra parte que quieren seguir siendo catalanes y españoles.

Como salida última y extrema, ya que no es posible la secesión de una parte del territorio de España y, puesto que hay gente que no quiere seguir siendo española, podríamos pensar en una solución que consiste en dos estados sobre un mismo territorio. Se trata de dejar que decidan no sólo los independentistas, también los que quieren seguir siendo españoles, en algo así como una diócesis personal o prelatura personal. Cada catalán se apunta a un sistema: el de Mas que será menos y el de España que acabará siendo más.

La idea esencial es que sobre el territorio de Cataluña convivan dos Estados, el catalán y el español. Aquellos que quieran seguir siendo españoles tendrán un sistema fiscal igual que el resto de España, pagarán sus impuestos a España, se les aplicarán las normas españolas. Eso sí, se les exigirá lealtad constitucional. Se trata de una elección personal que se extiende a empresas, asociaciones, entidades deportivas… Puesto el símil deportivo, si el Barcelona Club de Futbol decide ser una entidad española, pagara sus impuestos a España, se le aplicará la legislación española, podrá emplear tanto el catalán como el castellano en su relación con las autoridades públicas y jugará en la Liga española. Si decide ser un club de fútbol exclusivamente catalán, pagará sus impuestos a la Generalitat catalana, se le aplicarán las normas catalanas y jugará en la liga catalana de fútbol. Los catalanes elegirán a sus representantes de Cataluña, pero los representantes de Cataluña en España sólo los elegirán los catalanes que sean españoles. Sería –y es un contrasentido que quienes no quieren, ni creen en España determinen la política de nuestro país.

Indudablemente esta idea exige que España establezca órganos y autoridades en Cataluña, que de servicios a los catalanes que quieran seguir siendo españoles: educación según elección en catalán o castellano, seguridad, sanidad, justicia…

Ello obligará acuerdos entre España y Cataluña. Por ejemplo es posible que Cataluña pueda ofrecer servicios sanitarios a los españoles a cambio que los catalanes los reciban en toda España o, por el contrario que el servicio de sanidad español preste atención a los catalanes. Que se encargue de la enseñanza en catalán para los españoles que la quieran. En todo caso, las prestaciones para españoles en Cataluña deben realizarse en castellano y sin ningún tipo de discriminación.

Se establecerán acuerdos para que las empresas catalanas puedan operar en España. Las españolas tendrán derecho a operar en todo el territorio español, eso incluye Cataluña. Lo normal es que las empresas con implantación en Cataluña se desdoblen en una empresa catalana y otra española, aunque también sería posible que optaran por estatuto de ser españolas.

La idea exige un perfeccionamiento más meticuloso y no dejarlo al desarrollo posterior. Se deberán establecer no sólo los servicios que la Generalitat Catalana presta a todos los catalanes –españoles o no , también que ocurre en caso de conflicto. Lo mismo para aquellas funciones que España realice en beneficio de todos los catalanes, por ejemplo la seguridad exterior o la representación internacional. Esta solución no solo trata de satisfacer las aspiraciones independentistas también de proteger los derechos de los catalanes españoles sin que se vea afectada la integridad territorial de España. Los ciudadanos manifestarán su compromiso mediante su adhesión a una u otra nacionalidad. Esto significa no sólo el respeto de las minorías, un sistema también el reconocimiento de la libertad de cada persona. En todo caso Cataluña sigue siendo España, pero los que no quieren ser españoles dejarán de serlo. Es posible que así algunos se den cuenta que trae más cuenta ser catalán, español y europeo que solo miembro de la tribu sioux catalana.

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