Opinión

Ofensiva diplomática española por las ayudas de la UE

Lunes 19 de noviembre de 2012
A partir del próximo jueves, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) se reunirán en una cumbre extraordinaria para debatir los presupuestos europeos del próximo periodo plurianual, que llega hasta 2020, donde se incluyen las ayudas hasta ese año. La cumbre no se presenta nada fácil, e incluso se piensa que el acuerdo puede volverse imposible y que deberá aplazarse hasta principios de febrero del año próximo.

En medio de la crisis que sacude la economía de la zona euro, no hay dinero y la última propuesta del presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, rebaja en 80.000 millones el primer borrador elaborado por la Comisión Europea, lo que no ha sido visto con buenos ojos por varios miembros de la UE. Así, el documento presentado por Van Rompuy y su equipo se antoja harto problemático para que pueda concitar un consenso entre los Veintisiete. Según es tradicional, a partir del jueves, cada uno de ellos se reunirá con el presidente del Consejo primero de manera individual para explorar las posturas.

En el caso de España, de prosperar la propuesta de Van Rompuy, que plantea una fuerte disminución en el ámbito agrícola y de fondos regionales, nuestro país podría llegar a perder más de 20.000 millones en ayudas europeas hasta 2020, lo que, evidentemente, supondría un muy serio revés para nuestra maltrecha economía. Las ayudas agrícolas y los fondos regionales se llevan la parte del león de los presupuestos europeos, por lo que son los primeros capítulos en sufrir los recortes. Durante una comparencia en la XXII Cumbre Iberoamericana, el presidente del Gobierno español ha manifestado su rotundo rechazo a los presupuestos de Van Rompuy, sobre todo por esa reducción tan radical en las ayudas dedicadas a la agricultura, que para España resulta muy perjudicial. Asimismo, Mariano Rajoy ha señalado que son inaceptables las partidas previstas para políticas de cohesión. En estas circunstancias, el Ejecutivo español debe moverse con rapidez y plantear una ofensiva diplomática para que España concierte su postura con otros países (como Francia e Italia, por ejemplo) que también están enfrentados con los criterios de reparto de las próximas ayudas europeas. Dicho esto, es evidente que, en una economía abierta, la PAC tiene sus años contados y que los agricultores europeos lo mejor que podrían hacer es irse preparando para un mercado libre y competitivo.

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