Opinión

Angela Merkel y el tercer Reich

Germán Ubillos | Lunes 19 de noviembre de 2012
Cuando en 1945 terminó la segunda Guerra Mundial y sucumbió el Tercer Reich los aliados comandados por Rusia y Estados Unidos decidieron dividir Alemania en dos partes quizá en el deseo de que jamás volviera a florecer en Europa aquel horror de los nazis y de Hitler. Cuando a finales de los años 70 visité el Berlín dividido tuvimos que atravesar el famoso muro por la “Chekpoint Charli”, el autocar en el que íbamos fue chequeado minuciosamente mientras perros pastores alemanes husmeaban por debajo de la carrocería donde los guardias uniformados pasaban unos grandes espejos convexos para ver si agarrados las ballestas, a los amortiguadores o algún saliente, iban suspendidos o agarrados algún ciudadano del Este con la aviesa idea de poder llegar al Berlín Occidental donde se suponía estaba la libertad; a los que osaban saltarse el muro o quedaban enganchados en los espinos de arriba eran sencillamente ametrallados desde las torres de control provistas durante la noche de potentes focos. Esas macabras escenas las veíamos con demasiada frecuencia en las portadas de los periódicos occidentales.

Cuando muchos años después cayó el muro de Berlín los habitantes del lado Este estaban depauperados y sin tono, era curioso observar que los grandes monumentos quedaban en la zona oriental, el Reichstag, ahora Bundestag o Parlamento, el Museo de Arquitectura, el Museo de Historia Natural, el Ministerio de la Alemania del Este, en la zona occidental me llamaba la atención “La muela careada” o torre de la catedral casi pulverizada por los bombardeos de los aliados. Alemania, aquel recuerdo de Alemania, parecía definitivamente perdido para la historia, pero mira por donde décadas después esa nueva Alemania prácticamente salida de la nada ha ido pausadamente creciendo y creciendo moral y económicamente hasta volver a convertirse en el país más potente de Europa, con sus 82 millones de habitantes y sus 357.021 km2.

¿ Por qué?, porque durante estas largas décadas se han dedicado a comer patatas y nada más que patatas y a trabajar como animales mientras el resto de los europeos nos dábamos la gran vida, teníamos buenos coches, comíamos menús muy variados o viajábamos a los Estados Unidos de turistas para después decir que qué barato era allí todo. Los españoles construíamos infraestructuras a lo bestia con unos fondos que no eran nuestros que la eran de la Comunidad Europea, tendíamos trenes AVE a diestro y siniestro de tal forma que ningún pequeño pueblo quedara a más de 50 km de la vía del AVE más cercana, construíamos aeropuertos inútiles y carísimos que quedarían en el acto obsoletos por eso, por inútiles, como el de Ciudad Real, Albacete, Logroño, o el de Monflorite (Huesca) y el de Lérida a menos de 150 km de distancia uno del otro, o el de Huesca a menos de 100 km de Zaragoza y cuyos únicos objetivos era que se hicieran la foto de rigor el presidente de la Comunidad Autónoma respectiva y el alcalde de turno. Ahora a esos aeropuertos nuevos pero solitarios y vacíos se unen muchos trenes AVE que entre semana van y vienen también semivacíos y tramos de autopista de tres carriles de ida y tres de vuelta, como el que une El Espinar y Segovia, de un altísimo peaje y que siempre están más muertos que “La mujer muerta”, la hermosa montaña colindante y pelada.

Bien, Ángela Merkel ha dicho desde su poderosa Alemania - que me va recordando no sé por qué a la Alemania inmediatamente anterior al del Tercer Reich -: “Y bien, señores ahora me las van a pagar todas juntas, porque todo ese dinero malgastado no era de ustedes y mientras nosotros comíamos patatas ustedes hacían todas esas cosas en lugar de formar a sus ciudadanos y modernizar sus empresas”. Y lo mismo les dice a los griegos, y lo mismo a los portugueses y lo mismo a los italianos y lo mismo a los franceses. Resumiendo, todos estos países que acabo de nombrar y algunos más es como si no existieran, sus gobiernos son títeres y han perdido su soberanía, ahora manda el “Cuarto Reich” y su canciller de hierro; sí, nos hemos dormido, Alemania nos ha adelantado una vez más, vuelve a ser la gran potencia europea y mundial y por más algaradas que organicen los griegos quemando coches y llamándola nazi, por más manifestaciones multitudinarias que organicemos aquí en España, por más hambrientos y furibundos que estén los portugueses o el Mario Monti de turno en Italia pidiendo a Ángela Merkel que abra su mano de hierro que les ahoga el pescuezo, ella contesta impasible como en una película de terror: “Todo esto está muy bien, pero tenéis que hacer aún más recortes , esto acaba de empezar”.

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