Economía

Francia, el inicio de una larga crisis

crónica económica

Martes 20 de noviembre de 2012
La nota de Moody's rebaja la calificación de la deuda gala de AAA a Aa1, con perspectiva negativa, es decir, con previsión de ulteriores rebajas. Recuerda que la decisión se toma después de cambiar la perspectiva a negativa para otros países que aún forman parte del exclusivo club de los sobresaliente cum laude: Alemania, Luxemburgo y Holanda.

Moody's ofrece tres motivos para advertir de que espera nuevas degradaciones de la calificación de la deuda francesa. El primero es que su perspectiva de crecimiento a largo plazo está sujeta a “múltiples retos estructurales”, como las “rigideces de los mercados laboral y de bienes”, que llevan a una “gradual y sostenida pérdida de competitividad”. Esto lo señala también el Capítulo IV del FMI sobre Francia: “el déficit de competitividad de Francia emerge como el principal reto para la estabilidad macroeconómica, el crecimiento y la creación de empleo”.

Para que un deudor tenga credibilidad, es decir, crédito, a veces no es lo más importante el nivel de deuda, sino la capacidad de generar ingresos fiscales. Y eso depende del diseño del sistema fiscal y, en última instancia, de la capacidad de la economía de crecer. Ese es uno de los grandes problemas de Francia.

El segundo motivo es el mismo que el primero, pero teniendo en cuenta también las perspectivas a corto plazo. Y el tercero es que Francia es especialmente vulnerable a la evolución de la “Europa periférica”, es decir, sobre todo de Italia y España.

¿No se puede hacer nada? Según la propia Moody's, sí, pero para que cambiase su previsión de que realizase “una exitosa puesta en marcha de reformas económicas y medidas fiscales que favorezcan eficazmente las perspectivas de crecimiento para Francia, y el equilibrio de las cuentas públicas”.

Luego ahí está el nudo gordiano de Francia. Jakob Funk Kirkegaard, desde el Peterson Institute for International Economics, se planteaba la cuestión en estos términos: El dilema socialista de François Hollande: ¿Ser Schöeder o Zapatero? Es decir, el canciller alemán que, contra su programa y sus instintos, introdujo importantes reformas económicas que asentaron el crecimiento sostenible de su país. Y el presidente español que negó la crisis, que luego pensó que se saltaría con gasto público, como quien salta una charca con una pértiga, y que una vez encharcado empezó a tomar tímidas medidas porque se las impusieron desde fuera.

El artículo del Peterson Institute señala que “Si Hollande falla, dejará de ser un socio creíble de Alemania en Europa. Berlín se orientará cada vez más hacia otras capitales europeas”, por lo que se juega algo más que su capacidad para lidiar con la crisis. Tanto desde Moody’s como desde el Peterson Institute se señala como uno de los principales problemas la extremada rigidez del mercado laboral.

El problema político es que la población de Francia es muy crítica con las reformas y con los recortes. Y que el discurso de los políticos incide en la crítica a esas políticas necesarias. De hecho, ya ha habido una gran oposición social a los recortes de Sarkozy, y eso que sólo han consistido en moderar ligeramente el ritmo de crecimiento del gasto. ¿Qué ocurrirá cuando el gobierno francés tenga que recortar el gasto de verdad? Francia, incluso cuando dice que echa marcha atrás, sigue en una huida hacia adelante. De modo que lo que le espera al hexágono es un largo período de crisis, del que la retirada de la calificación de AAA por Moody’s (y antes por S&P), es sólo el principio.

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