Opinión

La crisis de la derecha francesa

Miércoles 21 de noviembre de 2012
La primera iniciativa del nuevo presidente de la Unión por un Movimiento Popular de Francia -UMP-, Jean-François Copé, ha sido la de ofrecer una vicepresidencia a su rival en la pugna por la jefatura del partido, el exprimer ministro François Fillon. Se da la circunstancia de que los estatutos de la formación no permiten tal cosa, lo que añade aún más confusión a la crisis de un centro derecha a la deriva. Las elecciones internas para designar al sucesor de Nicolas Sarkozy que se celebraron este pasado fin de semana ofrecieron una imagen bochornosa de la UMP, con acusaciones de fraude y descalificaciones de todo tipo entre los dos rivales.

La victoria fue para Copé por un estrechísimo margen de apenas 100 votos, lo que da idea de la división que existe actualmente en la derecha francesa. Hay que recordar que estas primarias se producen tras la derrota de Sarkozy en las pasadas elecciones presidenciales de mayo -donde François Hollande se hizo con el Elíseo- y las legislativas de junio, en las que los socialistas se hicieron con el control del Parlamento. Dos severas derrotas en muy poco tiempo, de las que la UMP aún no se ha podido recuperar. Con todo, la imagen dada en este proceso de primarias tampoco ayuda a las expectativas de voto de una derecha que a día de hoy carece de un liderazgo sólido. Y mientras siguen sonando con más o menos fundamento los rumores sobre un eventual retorno de Nicolas Sarkozy, Copé debe alternar su labor de oposición a Hollande con la marejada interna de su propio partido.

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