Opinión

Mas, por menos

Manuel Sánchez de Diego | Lunes 26 de noviembre de 2012
Las elecciones en Cataluña nos han enseñado varias cosas, la primera que el pueblo catalán se ha movilizado en las urnas. La participación se ha incrementado en el 10,5%. Esto es positivo en un momento en donde según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas la población desconfía y considera un problema a los partidos políticos y los propios políticos. En estas elecciones el pueblo catalán ha entendido que era importante su participación y ha acudido a las urnas cambiando la tendencia de las últimas elecciones autonómicas en las que había aumentado la abstención. En el País Vasco sólo incrementada en 0,72% entre las elecciones del 2009 y el 2012, mientras que en Galicia la abstención aumentó entre esos años en un 9,52%.

La segunda reflexión puede sintetizarse en pequeñas máximas: Mas independentismo, supone menos escaños; Mas crispación, menos seny; Mas corrupción, menos apoyo; Mas desplantes, menos capacidad de negociación; Mas leña al extremismo, menos votos de CIU, … Convocar elecciones, gastar en ellas unos 30 millones de euros, con el objetivo de obtener mayoría absoluta y perder 12 escaños es, a todas luces, un gran fracaso. Fracaso imputable sólo al equipo de Mas. El pacto de no agresión que Mas y CIU ha mantenido en toda la campaña electoral con ERC-Cat Sí (Esquerra Republicana de Catalunya-Catalunya Sí) ha beneficiado a esta última formación que ha duplicado sus resultados. Sin embargo, no podemos perder de vista que los 11 escaños ganados por Esquerra no compensan los 12 perdidos por CIU.

Los análisis de los resultados electorales pueden hacerse desde muchas perspectivas. Desde los escaños: impresionante los resultados de C´s (Ciutadans-Partido de la Ciudadanía) que ha triplicado sus resultados pasando de 3 a 9 diputados; magníficos los resultados de ERC al obtener 21 escaños que duplica y algo más, sus 10 escaños del 2010 y, notables los obtenidos por CUP (Candidatura D'unitat Popular-Alternativa D'esquerres) que entra en el Parlament con 3 diputados. Desde el número de votos se observa que todos ganan a excepción de CIU, PSC-PSOE y SI (Solidaritat Catalana per la Independència), esta última formación política se queda sin los 4 escaños que tenía en el 2010.

También es posible analizar los resultados por cada formación política. De CIU no es necesario hacer leña del árbol caído. Es cierto que han ganado, pero se ha caído en escaños y en el precipicio del callejón sin salida del independentismo. ERC ha obtenido unos grandes resultados quizás potenciados por el mensaje independentista de CIU que alentó a los votantes a buscar a los independentistas originales, ERC. Llama la atención el PSC-PSOE que pese a perder 8 escaños de los 28 que tuvieron en el 2010 (37 diputados en el 2006 y 42 diputados en el 2003), solo han perdido en torno a 50.000 votos. Es curioso como los votantes socialistas en las encuestas a pie de urna escondieron su voto, da vergüenza decir que se vota al PSC-PSOE, ¡como han cambiado las cosas desde 1982! El PP pese a ganar 1 solo escaño y poco más de 80.000 votos, sigue sin tener un discurso claro, aunque consigue diputados en las cuatro provincias catalanas a diferencia de Ciutadants que solo obtiene representación en Barcelona y Tarragona.

De todo ello hay una conclusión que creo que puede ser casi unánime: el señor Mas y su equipo deberían poner sus cargos a disposición de CIU, los catalanes ya le han sentenciado. Las huídas hacia adelante pueden suponer un gran éxito o un descalabro. Esto último es lo que ha ocurrido. Y cuando uno se ha precipitado al vacío, debe de reconocer su error y marcharse.

Es el momento de cambiar al interlocutor catalán y afrontar una nueva etapa de Cataluña orientada en mejorar las condiciones de los catalanes: en pagar a las farmacias y no gastar en representaciones diplomáticas; en invertir en la sanidad y olvidar el pesebrismo de los medios de comunicación; en luchar contra la corrupción, despolitizar la justicia; eliminar la educación ideológica, en cumplir las sentencias de los tribunales y un largo etcétera que implica terminar con los 3, 4 o 5% de “mordida oficial”. Y, por supuesto, investigar y hacer pagar a aquellos que se quedaron lo que no era suyo, incluido el corazón del pueblo catalán.

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