Opinión

Mas: huida hacia la insensatez

Miércoles 28 de noviembre de 2012
Tras el complejo mosaico en que se ha convertido el parlamento catalán, corresponde ahora a Artur Mas la tarea de formar gobierno. Una ardua tarea, por cuanto no dispone de mayoría absoluta ni de socios que se lo vayan a poner fácil. La primera opción parece apuntar hacia Esquerra, quien ya ha dejado claras sus posiciones: no a los recortes y sí al referéndum ilegal, con vistas a lograr la secesión. Guste o no, el discurso de los independentistas -con la inestimable ayuda de la torpeza de Mas- les ha valido para duplicar escaños, por lo que parece lógico que lo mantengan. El PSC, por su parte, se decanta por mantenerse en la oposición, no tanto por disparidad de criterios con CIU sino para restañar las heridas de un partido en franca descomposición; quizá por ambas razones, la opción de Pere Navarro tiene cierto viso de sensatez.

No así la de Artur Mas. El President ha sido el principal responsable de la debacle de su partido. CIU, pese a ser quien mayor número de votos ha obtenido, ha pasado en dos años de 62 a 50 escaños, a lo que hay que añadir un descrédito cada vez mayor. Uno de los desencadenantes de ese fracaso ha sido precisamente su aventura secesionista. Así las cosas, lo procedente sería cambiar el foco hacia cuestiones que sí importen realmente a los catalanes. Sin embargo, Mas ya ha avisado a sus eventuales socios que “la consulta no es negociable”. Eso descarta tanto a PSC como al PP, por lo que sólo le queda Esquerra. Y Esquerra, conviene recordarlo, ya fagocitó al PSC durante la etapa del tripartito -unida a la pésima gestión de Montilla-, demostrando ser un nefasto socio de gobierno. Que lo tenga en cuenta Mas.

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