El Magreb de la discordia
Jueves 29 de noviembre de 2012
Desde que la “Revolución del jazmín” en Túnez derrocó al general dictador Zine Ben Ali, el nuevo régimen dirigido por la troika de partidos ganadores de las Elecciones a la Asamblea Constituyente, se propuso como objetivo estratégico de su política regional revivificar la Unión del Magreb Aerabe (UMA) en hibernación desde hace dos decenios y cuya última cumbre tuvo lugar en 2004 en Argel. El Presidente tunecino Moncef Marzuky pretendía reunir a sus homólogos norteafricanos en Túnez antes de finales de 2012. Pero las divergencias insalvables entre Argel y Rabat, han echado por tierra sus esperanzas.
Hace menos de tres semanas se reunieron en Rabat los ministros de Relaciones Exteriores de los cinco países de la UMA: Mauritania, Argelia, Túnez, Libia y el anfitrión Marruecos. Pese a los intentos de reactivar la Unión, dándole en un primer tiempo un carácter más económico y comercial que estratégico y político, las divergencias de fondo entre las dos principales capitales del conglomerado, Argel y Rabat, siguen impidiendo sacar la UMA de su letargo.
La diplomacia argelina ha iniciado una “gira” por la región esta semana, pero sin incluir Marruecos. El titular de Exteriores, Murad Medelci, ha viajado a Túnez a la cabeza de una importante delegación para asistir a la Comisión de concentración política bilateral; después viajará a Libia. Por su parte el jefe de Gobierno tunecino, Hamadi Yebali, visitará Argel el próximo lunes 3 de diciembre; y una semana mas tarde será el turno de su homólogo libio Ali Zeydan de desplazarse a Argel.
El enfriamiento de relaciones entre Argel y Rabat, además de ser periódico, sigue siendo preocupante. Los intentos mediadores dirigidos a superar los contenciosos bilaterales entre los dos pilares del Magreb, hechos tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea, Francia y España principalmente, no han conseguido crear el clima de confianza necesario entre las dos capitales.
La cumbre de la UMA anunciada el 10 de octubre pasado por un comunicado de la presidencia tunecinay que debía realizarse antes de fin de año en Túnez, ha sido postergado sine die, según fuentes diplomáticas citadas por el digital TSA (Tout sur l’Algerie). “No tendrá lugar antes de 2013” – añade el periódico -. Habrá que esperar una nueva reunión del Comité de seguimiento de ministros delegados, después la reunión de los jefes de la diplomacia para que fijen una nueva fecha”.
Desde un primer momento Marruecos se había mostrado pesimista sobre la posibilidad de reunir lacumbre de la UMA al calor de “la primavera árabe”. “Mientras la frontera terrestre entre Argelia y Marruecos esté cerrada, la cumbre carece de sentido”, argumentaba la diplomacia marroquí. Por parte argelina se aducía otros puntos de discordia: el conflicto del Sahara occidental. La antigua colonia española, no sólo vive un conflicto de disputa por su soberanía entre el Frente Polisario respaldado por Argelia y el Gobierno de Marruecos, sino que además es un territorio enclavado en medio de tres de los países que componen la UMA: Marruecos, Mauritania y Argelia.
A las diferencias políticas y territoriales que dividen Argelia y Marruecos, se le añade además residuos de contenciosos históricos acumulados durante decenios, y que dificultan el saneamiento del clima de cordialidad necesario para hacer frente a los desafíos que supone reactivar la Unión magrebí. Argel y Rabat tienen aun pendientes temas como el resarcimiento de las respectivas comunidades nacionales que en los años 70 y 80 fueron expulsadas de ambas partes, y que muchos poseían tierras, negocios o bienes inmobiliarios. El narcotráfico y la inmigración ilegal, amén del peligro común que supone para ambos países el terrorismo yihadista, son temas aún sin resolver.
Sin embargo y pese a los nubarrones que ensombrecen las relaciones bilaterales entre Argelia y Marruecos, que es la verdadera causa de la paralización dela Unión magrebí, ambos países siguen “conectados” por dos importantes obras que les atan a Europa a través de España: el gasoducto Argelia-Marruecos-España inaugurado en 1996, y la interconexión eléctrica Argelia-Marruecos que se prolonga con el cable submarino Marruecos-España para suministrar electricidad procedente del norte de África a Europa. En ningún momento se ha paralizado su funcionamiento ni cuestionado su necesidad. Lo que permite a los más optimistas creer que en algún momento renacerá la Unión del Magreb Árabe.
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