Opinión

Rumbo a Doha

Alieto Guadagni | Viernes 30 de noviembre de 2012
Ya se esta realizando en Doha el encuentro de todos los países convocados por Naciones Unidas, el propósito de esta reunión es enfrentar el principal peligro que ahora esta amenazando a todo el planeta: el cambio climático global. Ya son muchas las advertencias y las evidencias que nos indican que el deterioro ambiental global sigue avanzando en todas las naciones, en este sentido podemos citar el reciente informe publicado por la Agencia Internacional de Energía, titulado “World Energy Outlook 2012”. Recordemos que esta entidad esta integrada por los gobiernos de las principales naciones industrializadas, incluyendo a Estados Unidos, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Italia, Canadá, Corea y Japón. El mensaje de la AIE es claro y conciso: “La eficiencia energética puede mantener abierta la puerta de los 2*C solo un poco mas de tiempo”, esta afirmación se basa en el hecho que el objetivo climático de limitar el calentamiento global a no mas de 2*C se hace mas difícil y costoso de conseguir cada año que pasa. El escenario de no más de 2 grados de incremento en la temperatura planetaria exige necesariamente no traspasar en las próximas décadas el límite de 450 ppm de gases acumulados en nuestra atmosfera. Pero el caso es que cerca de las cuatro quintas partes de las emisiones permitidas para el año 2035 y consistentes con esta meta limite ya están “comprometidas”, según nos dice la AIE, por centrales eléctricas, fábricas, edificios, etc. ya existentes. Si no se toman medidas sin demoras para reducir las emisiones de CO2 antes del 2017 (es decir ya y ahora en esta década), el conjunto de infraestructuras energéticas existentes en esa fecha habrá “comprometido” ya todas las emisiones de CO2 permitidas. Nadie desconoce esta información por lo tanto nadie se puede hacer el distraído, como de hecho ha venido ocurriendo ya por varios años en los cuales, por un motivo o por otro, se han venido postergando los acuerdos esenciales de carácter imperativo, y no meramente declarativo, que deben ser definidos y cumplidos efectivamente por todas las naciones. El record de las últimas reuniones es pobre, lamentablemente han sido muy escasos y limitados los acuerdos alcanzados en Copenhague (2009), Cancún (2010) y Durban (2011). Ojala que pronto la humanidad haga realidad lo que el Papa Benedicto expresara en Caritas in Veritate : “Las autoridades han de hacer los esfuerzos necesarios para que los costos económicos que se derivan del uso de los recursos ambientales comunes se reconozcan de manera transparente, y sean sufragados totalmente por aquellos que se benefician y no por otros o por las futuras generaciones…La globalización necesita ciertamente una autoridad, en cuanto plantea el problema de la consecución de un bien común global… la salvaguardia del ambiente urge la presencia de una verdadera autoridad política mundial “ . Es cierto que todos los líderes políticos, particularmente en Europa, Japón y Estados Unidos están hoy abrumados por una muy difícil agenda coyuntural de carácter financiero, económico y social, pero la gravedad de la coyuntura no es excusa válida para no preservar el futuro de las próximas generaciones que habitarán en esta Tierra, que es de todos, no solo de nosotros sino también de quienes la poblarán en el futuro.

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