Opinión

Bersani y la izquierda italiana

Jueves 06 de diciembre de 2012
Pierluigi Bersani será el candidato del Partido Democrático (PD) de Italia en las elecciones que se celebrarán en la primavera de 2013. En el segundo turno de las primarias de la izquierda italiana, Bersani ha obtenido más votos que Matteo Renzi, el alcalde de Florencia. Se ha tratado de unas primarias positivas para la imagen del partido: durante casi un mes, mediante varios debates televisados y dos citas electorales, el PD ha demostrado vitalidad, ambición por conquistar el poder y deseo de renovar su formación política.

Aunque ganador, Bersani debe reflexionar atentamente sobre el mensaje que le han lanzado los electores de izquierda, decepcionados por las precedentes experiencias de gobierno de su partido y deseosos de una profunda renovación. Tanto él como Renzi deben seguir con su cometido, continuando su labor de modernización del Partido y evitando la tentación de una nueva ruptura. Los dos candidatos han sido protagonistas de una disputada contienda, de la que cabe esperar que haya salido un partido más fuerte. Y si es cierto que, de alguna manera, el triunfo de Bersani representa la victoria de la tradición, el vencedor parece obligado a promover el cambio, la sustitución de la vieja oligarquía por jóvenes, hijos de la tradición de izquierda que él preserva, pero deseosos de cambios y de una nueva política.

No cabe duda de que el PD sale reforzado de estas últimas semanas, no sólo por méritos propios sino también por deméritos de las demás formaciones políticas, debilitadas o, incluso, a punto de desaparecer. Es sobre todo el caso del Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi, agonizante y en estado de confusión a la espera de que el cavaliere decida si va a presentarse o no a las próximas elecciones.

Las primarias han supuesto una lección de democracia participativa y una buena ocasión para relanzar la imagen del partido. No obstante, Bersani, debe comprender que aún queda mucho camino en la búsqueda de una identidad política nueva y clara. Debe construir una fuerza electoral sólida y, a la vez, capaz de entusiasmar a un electorado desencantado con la “casta” política y deprimido tras la política de austeridad del Gobierno Monti. El ex Ministro del Gobierno Prodi debe apostar por el cambio, mostrando sensibilidad social y una revivida capacidad de preocuparse más por las necesidades de los italianos. En caso de ser elegido Presidente del Gobierno, deberá “modular” la austeridad, ateniéndose a los duros compromisos presupuestarios de Monti, necesarios para calmar a los mercados; al mismo tiempo, impulsar medidas de estímulo de la economía y reducción del desempleo, reforzar la lucha contra la corrupción y la evasión fiscal. In primis, Bersani deberá trabajar, duramente, para plasmar una izquierda que se muestre renovada y capaz de gobernar Italia, preparada para unas elecciones que, como bien afirma Renzi, son “una batalla que se vence sin contar fábulas”, ni cuentos de hadas, ni apostando por un populismo antieuropeo anacrónico.

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