Venezuela dividida por la salud de su presidente
Domingo 09 de diciembre de 2012
Su mayor ambición era escribir un nuevo capítulo en la historia de Venezuela y lo consiguió. Hugo Chávez, si bien le quedó grande la aspiración de convertirse en el Simón Bolívar del siglo XXI, lo cierto es que resucitó la vieja guardia de la izquierda latinoamericana e impuso un modelo político más personalista que socialista, que le convirtió en uno de los personajes de América Latina.
Venezuela y el mundo conoció por primera vez a Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992, cuando ante los micrófonos de las principales televisoras del país, asumió la responsabilidad del Golpe de Estado que ese día tuvo lugar contra el presidente Carlos Andrés Pérez. El joven teniente coronel dijo que “por ahora los objetivos no se habían podido cumplir. Por ahora”, sentenciando lo que ocurriría seis años después cuando el 6 de diciembre de 1998 fue electo con una mayoría abrumadora.
La vida del que fuera tres veces jefe de Estado de la nación con la mayor reserva de crudo en el mundo, da argumentos de sobra para el guión de una película. Nacido el 28 de julio de 1954 en Sabaneta (estado Barinas) en el seno de una familia humilde, la infancia de Chávez transcurrió entre el béisbol y la venta de unos dulces que hacía su abuela conocidos como “arañas”, actividad que le valió el apodo del “arañero”, mientras daba rienda suelta a unos sueños de grandeza que le llevarían en el futuro a lo más alto del poder.
La mayor parte de su juventud transcurrió en los cuarteles, tanto como estudiante de la Academia Militar de Venezuela, de la que se gradúo en 1975 de Ciencias y Artes Militares, como oficial de carrera en las Fuerzas Armadas, en donde obtuvo los asensos de teniente, capitán y teniente coronel hasta 1992, cuando fue recluido por dos años en la cárcel de Yare por los hechos de aquel 4-F.
Fue precisamente en el Ejército y alimentado por su obsesiva devoción hacia Simón Bolívar, donde sembraría las primeras semillas de lo que sería su proyecto político.
En 1982 creó junto con otros militares de grados bajos y medio el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), en donde Chávez halló un espacio que le permitiría incorporar las ideas del Libertador a los cánones del socialismo marxista y los movimientos de la izquierda latinoamericana. Fue a través de esta plataforma donde se incubó los dos golpes de Estado contra Carlos Andrés Pérez que tuvieron lugar una década después.
Tras ser indultado en 1994 por el presidente Rafael Caldera, el aquel entonces teniente coronel retirado fundó lo que podría denominarse la primera plataforma cívico-militar en Venezuela que supondría su debut en la vida política: el Movimiento V República.
Gracias a este partido y a los vientos de cambio que auguraban para un país cuya clase política padecía un profundo desgaste por las malas gestiones del pasado y la ausencia de un nuevo liderazgo, Hugo Chávez arrasó en los comicios de diciembre de 1998.
Venezuela estrenaba presidente y una innovadora forma de gobernar, que partía de una idea muy similar al modelo que impulsaría el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, pero que al poco tiempo se diluiría por culpa de la radicalización de la marca “Revolución Bolivariana” por parte de su creador.
Chávez no sólo dio paso a un proceso constituyente en 1999, que le otorgó carta blanca para perpetuarse en el poder, si no a una serie de medidas que le permitieron hacerse con los poderes del Estado, el Ejército e incluso el petróleo del país, cuyos ingresos utilizó para conquistar tanto los corazones del pueblo como el de sus aliados latinoamericanos a los que apadrinaba.
Fue precisamente la gallina de los huevos de oro la que puso en jaque las aspiraciones de Chávez. En 2002 el paro de los trabajadores de la estatal petrolera PDVSA, instó a una serie de manifestaciones a nivel nacional, concretamente en la ciudad de Caracas, que provocó el 11 de abril un golpe de Estado que sacó al mandatario por 72 horas del poder.
Los incidentes de ese año mas que debilitar la imagen del presidente venezolano, la fortaleció, tanto en su país como de cara a la comunidad internacional y le dejó al chavismo su primera colección de presos políticos.
Lo que permitió al gobernante endurecer más su cerco, rodeándose de fieles excompañeros de filas, que le ayudarían en el adoctrinamiento de las instituciones estatales y militares.
Ello dio paso a una acelerada y burocrática centralización del país, que derivó en una ola de expropiaciones de tierras, en el excesivo control de las divisas extranjeras y de los medios de comunicación independientes, a través de leyes y sanciones que provocarían el cierre de varias emisoras de radio y televisión, siendo el caso de Radio Caracas Televisión uno de los más sonados.
Su empatía hacia los sectores más necesitados de la sociedad, gracias a sus programas de ayudas conocidos como misiones, hizo que Chávez ganará el referéndum revocatorio de 2004 y que en 2006 no sólo repitiera mandato, sino que también, obtuviera un pasaporte a la reelección indefinida, que convalidó el pasado 7 de octubre de 2012.
Chávez no determinó exclusivamente el destino de su país, también fuera de sus fronteras. El mandatario venezolano contribuyó a remodelar la política exterior latinoamericana y a crear una postura común contra Estados Unidos, gracias a bloques regionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y Petrocaribe. También se le atribuyó el retorno a la vida del régimen cubano, a causa de la profunda admiración que le profesó a quien terminaría siendo su mentor ideológico, Fidel Castro.
La capacidad que demostró el gobernante para prorrogar su permanencia en el poder, ha sido tomada en cuenta por los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Daniel Ortega (Nicaragua), e incluso Cristina Fernández (Argentina), quienes han aplicado fórmulas políticas muy similares a las que fuera su par y aliado venezolano.
El cáncer que se le diagnosticó en junio de 2011 y el hermetismo que rodeó al jefe de Estado durante su misteriosa convalecencia, dejó al descubierto los agujeros de un proyecto personalista y sin herederos políticos, cuya supervivencia estaba estrechamente sentenciada a la de su líder.
Hugo Chávez cumplió su sueño de escribir un nuevo capítulo de la historia de Venezuela, pero no el de convertirse en un Simón Bolívar del siglo XXI. Pese a que en vida puso su empeño y fuerzas en reencarnarse en Libertador para su causa, el mandatario terminó por convertirse más que en un héroe, en un personaje de la política latinoamericana.
TEMAS RELACIONADOS: