Religión

El Belén del Vaticano

Crónica religiosa

Domingo 09 de diciembre de 2012
El Vaticano ya tiene su Belén y no hablamos del “vatileaks”, sino del tradicional que se va a exponer en la Plaza de San Pedro. Un nacimiento con figuras de casi tamaño natural, cuya instalación saldrá casi gratis, pues la crisis también ha llegado a los Palacios Apostólicos y el Vaticano se va a ahorrar varios miles de euros, pues habrá voluntarios que ayuden a colocar corcho y figuras.

Este fin de semana escribo esta crónica religiosa desde Roma, tras haber asistido al tradicional encuentro del Papa con la Madonna de Piazza de Spagna, junto a la sede de nuestra representación diplomática cerca de la Santa Sede, y donde Benedicto XVI fue recibido por el Embajador Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga. Allí los bomberos romanos colocaron una corona de flores cerca de la imagen de la Virgen, en lo alto de la columna, y que recuerda el dogma de la Inmaculada Concepción proclamado por el Beato Pío IX el 8 de diciembre 1854.

Una tradicional ceremonia y que quizás es la más recordada por todos los representantes diplomáticos españoles que han pasado por el Palacio de España, sede la Embajada de España, que fue remodelada en 1955 por el entonces Embajador de España y posterior Ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, y hace dos años por el Embajador Francisco Vázquez, dicen las buenas lenguas que con ayuda económica de Amancio Ortega.

Pero volvamos al Belén, cuyas figuras son siempre las mismas. Dicen que las regaló San Vincenzo Pallotti en 1842, y están todo el año custodiadas en el templo de Sant’Andrea Della Valle. Los vestidos y la decoración los hacen las monjas Misioneras Franciscanas que viven en el Vaticano y que trabajan en el Taller de Tapices. Unos días antes del 24 de diciembre es cuando se descubre el Nacimiento realizado por estas monjas franciscanas al frente de las cuales está Sor Áurea , una gallega y de más de 80 años. Fue el Beato Juan Pablo II quien inició esta costumbre, hace podo más de treinta años, que también pidió que un árbol de Navidad acompañara al Belén, para que las tradiciones nórdicas se vieran representadas y sobre todo porque el árbol de navidad simboliza el árbol de la cruz. Cada año este árbol viene de distintas partes del mundo. En esta ocasión la elegida ha sido la región italiana de Molise, pero en 2009 vino de Bélgica y en 2011 de Ucrania. El año pasado los colores de la decoración del árbol fueron los de la bandera del Vaticano, blanco y amarillo.

Por cierto, en la tradicional copa del día 8 en la Embajada de España, tras el acto en el que participó el Pontífice, había muchos eclesiásticos españoles y miembros de la Curia y todos preguntaban lo mismo: ¿Quién irá a Madrid?

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