RESEÑA
Domingo 09 de diciembre de 2012
Martí Gironell: El último abad. Suma. Barcelona, 2012. 408 páginas. 21,50 €
Desde el ama de casa más humilde hasta el más famoso de los chefs mundiales, probar sus recetas antes de servirlas se convierte en algo necesario para poder enmendar cualquier defecto que pudiese haber en el plato cocinado. Algo parecido ha hecho Martí Gironell, quien, después de enclaustrarse en el mismo monasterio donde se desarrolla la novela, nos sirve este delicioso plato que es su última novela. El monasterio benedictino de Sant Benet será el núcleo central donde se desarrolla esta historia en la que se entremezclan lo humano y lo divino. Las luchas de poder a las que nunca han sido ajenas las altas instancias eclesiásticas, al igual que las envidias, siempre han sido uno de los motores que han movido a realizar actos viles y que han sacado lo peor de muchos seres humanos.
Pere Frigola llegará a la dignidad de abad debido a una más que inmoral conducta de su predecesor. A partir de aquí se inicia un nuevo rumbo en el monasterio guiado por ideales nobles, morales y propios de las vidas consagradas. Grandes ideas plasmadas en grandes frases de un personaje como el de Pere Frigola que, aparentemente, es casi un santo por la rectitud y proclama y busca para su monasterio y monjes, pero que también, como ocurre en casi todos los casos, tiene los claroscuros propios de la imperfecta condición humana. En contraposición a este casi beatífico personaje encontraremos a Faust, perro fiel y servicial de Ceballos, el paradigma de la lucha por el poder y de comportamiento maquiavélico bajo el enunciado de que el fin justifica los medios.
No sabemos si será la experiencia vivida en sus propias carnes por el autor, la que ha conseguido la excelente aproximación que realiza a una época como es la del reinado de Felipe II, con una Inquisición en uno de sus momentos de máxima actividad y la perfecta contraposición de la pretendida vida frugal que debe llevarse en los monasterios.
A lo largo de las páginas de esta novela vamos a poder disfrutar de un modo apasionante de las diversas intrigas que en ella se recogen, nos pondremos a favor de unos o de otros protagonistas, dependiendo de las diferentes motivaciones que se pueden encontrar en cada una de sus hojas. Lo que es claro es la ausencia de la más mínima muestra de indiferencia. Habrá que tomar partido por algún bando, no siempre guiados por lo moralmente correcto, pues algunos de los personajes, a pesar de tener un comportamiento inicialmente despreciable, pueden conseguir que caigamos en sus redes atrapados por la malicia, siempre atractiva, que encierran.
Dejémonos revestir por ese hábito negro de los benedictinos, imaginémonos nuestro rostro cubierto por la capucha que deja sumergidos nuestros rasgos en la sombra, y bajo la cerúlea luz de las velas nos embarcaremos en un apasionante relato que, entre las centenarias piedras del frío claustro de un monasterio, nos demuestra lo humano de los hombres consagrados a lo divino.
Por Jorge Pato García
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