Exclusiva para El Imparcial del Ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos
Miércoles 12 de diciembre de 2012
- En todo el mundo vemos que se desarrollan conglomerados regionales de países, en Europa, en Asia, en América del Norte y en Iberoamérica. ¿Por qué el Magreb no avanza en esa línea?
- Le agradezco en primer lugar la oportunidad que me ofrece de responder a sus preguntas, que interesan no sólo a nuestros dos países, España y Marruecos, sino a toda la región. Marruecos ha participado activamente en la creación primero, y en la dinamización después, de la Unión magrebí (UMA). Pero desgraciadamente por razones políticas, la Unión del Magreb Árabe no ha alcanzado aún su velocidad de crucero. Se puede fácilmente comprender que con los regímenes de Gadafi y de Ben Ali no podíamos hacer gran cosa. Ahora, en cambio, con el nuevo rostro político magrebí, creo que tenemos más posibilidades de que triunfe la UMA.
- ¿Y el papel de Marruecos en ello?
- Nosotros hemos consagrado muchos esfuerzos, y creemos tener un papel que jugar al igual que los otros países magrebíes. Recuerde que mi primera visita a un país extranjero ha sido a Argelia. Era un mensaje claro de nuestra voluntad de construir el Magreb. Recientemente ha habido además varias reuniones de Ministros de Relaciones Exteriores; la primera tuvo lugar en Rabat, con el fin de activar esta Unión. Hay la proposición de organizar una Cumbre de la UMA en Túnez. Marruecos está dispuesto a participar y espera que se fije la fecha, por proposición del presidente tunecino y aprobación subsiguiente de los otros Jefes de estado magrebíes.
- Una Cumbre ¿para discutir qué?
- Pues entre otras cosas la reforma de la Carta de la UMA, de sus mecanismos de funcionamiento que no permiten actualmente tomar las decisiones importantes de manera fluida a diferentes niveles. Hay ya un proyecto de reforma a punto de finalizarse preparado por el Secretariado general de la UMA y los Estados miembros.
- ¿Dónde pondrá el acento, en la economía o en la política?
- Normalmente debe ir en el sentido de la descentralización de la toma de decisiones en el seno de la Unión. Actualmente eso es prerrogativa de los Jefes de estado, lo que lo hace difícil. Habrá una nueva visión de las atribuciones de la organización; se dará mayor peso al Consejo de ministros de Relaciones exteriores. Puede haber incluso un Consejo de jefes de gobierno. También se otorgarán más atribuciones al Parlamento magrebí, que actualmente es únicamente consultivo. En fin, se discutirán además otras cuestiones políticas y económicas.
- Sin embargo para ello hay una traba fundamental que es la normalización de relaciones entre Marruecos y Argelia. ¿Qué medidas van a tomar en ese sentido?
- Es cierto que las relaciones entre Marruecos y Argelia no están a la altura de las esperanzas suscitadas y de los lazos que unen los pueblos marroquí y argelino. Estos dos últimos años ha habido un cierto recalentamiento, una cadencia importante de visitas mutuas. Nuestra convicción es que con el tiempo encontraremos el medio de sobrepasar todas las reticencias y trabas, y mejorar las relaciones bilaterales. El proceso de dinamización de las relaciones bilaterales se ha desencadenado hace dos años, y aunque es cierto que es un poco lento, tenemos confianza en que llegará a buen término en un futuro cercano.
- El terrorismo en el Sahel amenaza a todos los países de la región. ¿Qué medidas piensan tomar para hacerle frente?
- Esta zona del mundo sahelo-sahariana, que va desde el Océano Atlántico hasta el cuerno de Africa conoce desde hace ya algunos años la aparición de movimientos separatistas, y está hundiéndose ahora hacia una plataforma del terrorismo, de la piratería y de los secuestros. Se ha transformado en un Eldorado para las redes del tráfico de armas, sobre todo las provenientes del régimen de Gadafi, de las drogas y de la inmigración clandestina que florecen cada día más. La coordinación entre los países y las organizaciones internacionales es hoy indispensable para hacer frente a los riesgos de seguridad en la región. Estos peligros aumentan, y amenazan no solo a los países de la zona, sino la paz en otras regiones vecinas, incluido el Mediterráneo y el sur de Europa. Nosotros somos conscientes de que hay que adoptar un enfoque global, incluyente, regional e internacional. Todos los países concernidos, así como los conjuntos regionales como la CEDEAO (Comunidad de Estados de Africa del Oeste), el Magreb y la Unión Europea están concernidos. Solo esta cooperación multiforme, multifacética, profunda, de alto nivel y de largo alcance puede llegar a prevenir estos riesgos contra la seguridad, que son intrincados y múltiples, y amenazan la paz internacional.
- ¿Hay realmente conciencia de este peligro?
- Sí. La comunidad internacional se interesa cada día más a la cuestión del Sahel y en particular a la situación en Mali. Este interés es bueno para encontrar una solución. Pero el enfoque debe ser bien estudiado por todos, para mejorar la situación y no empeorarla aun mas.
- ¿Cómo ve la solución en Mali, militar o política?
- La solución es esencialmente política vista la complejidad del problema en su naturaleza multidimensional. Hablar de una intervención militar deja la sensación de que se podría resolver el problema sólo con medios militares. Lo que no esposible por diferentes razones. En primer lugar porque este enfoque ha mostrado sus limites en otras regiones, y además el intervencionismo no tiene en cuenta la situación en el terreno. ¿Acaso hay que recordar que ciertos grupos armados tienen raíces en las poblaciones locales, y obran en un espacio vasto y abierto? ¿Qué se puede hacer ahí? ¿Enviar decenas de miles de soldados? No hay que olvidar que el fondo del problema es político. Por una parte hay las reivindicaciones separatistas que se han conjugado con un conflicto en la cúspide del poder maliense, y por otro están los grupos terroristas surgidos de Al Qaeda y su interconexión con las redes mafiosas que manejan todo tipo de tráficos. Por lo tanto hay que empezar por resolver la cuestión política en Bamako para conseguir una transición hacia la vuelta a la legalidad constitucional, y adoptar un enfoque multidimensional: político, económico, humanitario y también de seguridad.
- ¿Es esa la visión marroquí?
- Es muy clara. En primer lugar ayudar al gobierno de Mali política y económicamente, y también en lo que concierne al aspecto humanitario y a la seguridad. A los malienses les incumbe la responsabilidad de salvaguardar la unidad, la seguridad y la estabilidad de su país, garantizando la formación de un gobierno único y de instituciones estables. Es de este manera como se puede ayudar a resolver el problema existente en el norte de Mali. Primero ayudar al gobierno maliense, y segundo ayudar a los países vecinos que no tienen los medios para proteger sus fronteras y enfrentar las amenazas a su seguridad.
- ¿Se refiere a la CEDEAO (Comunidad de Estados de África Occidental)?
- Sí. Nosotros felicitamos a la CEDEAO por los grandes esfuerzos que ha desplegado. El Presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, lleva adelante una mediación sobre el terreno entre las diferentes partes malienses. Si lo consigue, será un gran éxito para Mali, porque va a estabilizar el norte y el sur. Hay que apoyar esta mediación para encontrar un consenso y reconstruir el país. Hay que acentuar la ayuda humanitaria a los refugiados en los países vecinos y a las poblaciones desplazadas en el interior de Mali. Pero también hay que hacer un esfuerzo para ayudar al desarrollo de las diferentes regiones de Mali, y hacer frente a los problemas sociales del hambre, la falta de empleo, la falta de infraestructuras, la degradación de las condiciones de vida y de salud de la gente, que generan conflictos políticos y étnicos, y acentúan las amenazas a la seguridad. En resumen se trata de desplegar una estrategia incluyente, integrada y global. Es en este esfuerzo que puede basarse la comunidad internacional y los grupos regionales para ayudar a los malienses.
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