Reyes de Gregorio | Jueves 24 de abril de 2008
En el Museo Imperial de la Guerra en Londres se acaba de inaugurar una exposición sobre el escritor Ian Fleming y su personaje: James Bond. Una vez más realidad y ficción se enredan y creador y criatura se confunden. El autor intenta dejar claro que no es James Bond pero hay en él mucho de su vida. Nació en el barrio de Mayfair, el más distinguido de Londres y le apasionaban las mujeres, el alcohol y el juego, por este orden, aunque supongo que no se jugaría la seguridad mundial a “rojo o negro” como podían hacerlo Sean Conery, Roger Moore, Pierce Brosnan o el actual “Bond”, Daniel Craig en “Casino Royal”.
Recuerdo que hace unos años, en ese mismo museo, visité una exposición interesantísima sobre Lawrence de Arabia. El arqueólogo, explorador, viajero, estratega militar y diplomático se ha convertido en un mito, también él gracias a la literatura y al cine. El periodista norteamericano Lowell Thomas fue él primer culpable de la fama de Lawrence, en aquel momento un desconocido coronel británico destinado a Oriente Medio. Su novela reportaje Whit Lawrence in Arabia, en la que se inspiró el director David Leans para la película ganadora de siete oscars, resulta de lo más interesante y amena. Desde entonces, para la mayoría de la gente, el héroe inglés tiene la cara de Peter O’Toole. Un poco más espinosa es la obra propia de Lawrence Los siete pilares de la sabiduría, pero su lectura sobrecoge por la actualidad mediática de la zona. La visión del desierto y la manera de ser de los beduinos nos permiten entender la historia de otra manera. Si se hubiera hecho caso a la división político-geográfica que él proponía, la situación actual de la región seguro que sería diferente. El acuerdo de paz firmado tras la I Guerra Mundial y el reparto de los territorios entre las potencias vencedoras causaron una gran decepción en Lawrence quien desde entonces decidió convertirse en un ciudadano anónimo.
La exposición sobre Ian Fleming se titula “Solo para tus ojos”. Aunque para James Bond nada es imposible seguro que no ha podido visitar La Meca, ciudad santa para el Islam, prohibida a los no musulmanes. Quien sí la visitó fue otro inglés, Sir Richard Burton, quien llegó hasta ella de incógnito y disfrazado, pero no es el actor, sino el traductor de las Mil y una noches. ¡Qué lío! Pero esa es otra historia.
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