ACTOR Y HUMORISTA
Jueves 13 de diciembre de 2012
Millán Salcedo sigue "en sus trece" y haciendo lo que más le gusta, hacer "de reír" aunque sea con "una banquetita y un 'microfón'" a causa de los recortes y asegurando desde su "De verden cuando", que estrena en el Teatro de la Latina de Madrid el día 20, que "el humor es el único oxígeno respirable".
Al célebre exmiembro de "Martes y trece" siempre le había obsesionado el color verde, desde aquella canción de Serrat que decía "de vez en cuando la vida nos gasta una broma" a su propio espectáculo "Yo me subí a un piano verde". "No sé qué coño me pasa a mí con el color verde. Siempre fue considerado como un rarito, un perro verde. El color verde del palacio esmeralda de 'El mago de Oz', los ojos verdes siempre me han fascinado en cualquier persona, hombre mujer o perro, esa maravillosa canción de los ojos verdes. Verdeeees como la albahaaaca...", comienza a cantar Millán Salcedo en una entrevista con Efe.
Lo hablado, lo cantado, lo bailado... Millán Salcedo no teme seguir la que considera su propia línea, esa clave "de mí (mismo)", en este nuevo espectáculo en el que está acompañado al piano de Marcos Cruz, que estará hasta el 3 de febrero en la cartelera del Teatro de la Latina de Madrid y en el que también hace las veces de productor.
"De verden cuando" es "un acto ególatra, sinceramente", dice. "Salto, hago el ganso, troto, trisco, luego me duelen los tobillos un montón, porque estoy operado de mi época del fútbol. Pero me da igual, me rehabilito y vuelvo a salir y a triscar, a cantar y a sudar. Si alguien lo recibe y le gusta, miel sobre hojuelas", prosigue.
Y así, su montaje está abierto a la improvisación, ese arte que le salvó de uno de los bretes más incómodos de su vida profesional: su célebre entrevista a Madonna en 1993.
"A mí me dicen en guión que tengo que ir a Milán a subirme encima de ella y hacer como que me la estoy folleteando como un perrillo y no voy. Vamos, ni yo ni nadie", dice, pero "aquella persona borde, seca y de pegarle una paliza se convirtió (gracias a su improvisación) en todo lo contrario: un ser adorable, preciosa", recuerda.
Desde aquellos años, el inventor del gag "empanadillas de Móstoles", "digamelón" o el ahora inconcebible "mi marido me pega", sigue manteniendo su esencia.
"El otro día una señora me dijo: '¡Me tenéis harta!". Resultó que no paraba de poner el dvd para que sus hijos se callaran. Y digo yo: 'Encima que te guardamos a los críos, que somos las supernannys'... ¿Que hago siempre lo mismo? ¿Y qué voy a hacer? ¡Si lo mismo canto que te frío un huevo!".
Millán, aunque reconoce que recibe mucho cariño de la gente, dejó de fiarse del qué dirán desde que oyó a una mujer quejarse de que la música clásica "no le gustaba porque era demasiado antigua".
"En cuanto destacas en algo, te endosan una leyenda negra. ¿Cómo puede ser posible que digan que te has liado con Constantino Romero? Que dé la cara y lo demuestre. ¿O que eres drogadicto? ¿o que fulanita es Bollycao?", se queja.
Él, en cambio, solo tiene buenas palabras para "Martes y trece". "A veces parece que estás harto, pero a mí me encanta. Gracias a 'Martes y trece' puedo ser selectivo y solo hacer teatro 'de verden cuando'. Y no todo el mundo puede decir que es de Martes y 13. Solo tres personas: Josema Yuste, Fernando Conde y Millán Salcedo. Los demás, no. Punto".
Quien alegrara las nocheviejas de millones de españoles con sus especiales de fin de año, convirtiéndose desde en Tina Turner a Encarna Sánchez, ha decidido vivir la vida a su manera.
"Yo sigo completamente soltero, hago lo que quiero y viviendo donde me gusta vivir. Un lunático que vive en un ático. Aries, nada menos. Fíjate, cualquier se lo hace conmigo. Complicadito. Tiene que ser cuando yo quiera. Soy así, pero no quiero engañar a nadie. A lo mejor esto jode a algunos. Pues que se jodan", se defiende.
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