Germán Ubillos | Jueves 13 de diciembre de 2012
Estas últimas semanas hemos presenciado en la Comunidad de Madrid manifestaciones multitudinarias y nunca vistas hasta ahora de médicos y profesionales sanitarios respondiendo airadamente al deseo de desmantelar hospitales por parte del presidente recién nombrado aunque no votado para el cargo señor Ignacio González, aduce el alto coste de la sanidad pública y la falta de acercamiento a los ciudadanos. A mi modo de ver la decisión de privatizar la sanidad madrileña es de tal envergadura que no puede ser adoptada por un presidente interino aprovechando además el trámite de los presupuestos, creo que debería de discutirse en el parlamento o incluso someterse a una consulta popular. La ausencia de trasparencia y los intereses cruzados entre los que toman la decisión y los que se benefician de ella la convierten en nula de pleno derecho y no debe de ser admitida por los profesionales del sector. Esta decisión fue rediseñada por Aznar a través de la fundación FAES para privatizarla, implantar los copagos, eliminar los servicios del SNS con el mensaje claro de que la sanidad hay que pagarla y quien no pueda solo accederá a una cartera básica y los centros totalmente públicos tenderán a desaparecer siendo el paradigma el modelo de los Estados Unidos donde 47 millones de personas no tienen ningún tipo de cobertura sanitaria y
el que tiene algún tipo de seguro paga como mínimo 300 euros al mes por unos servicios que no cubren un trasplante o una quimioterapia.
En España el coste actual de una cama hospitalaria de gestión privada es de 434.686 euros al año, y el de una cama de gestión pública es de 277.375 euros al año. El coste medio por cama del Hospital Clínico de San Carlos de Madrid de gestión pública es de 337.565 euros al año, y el coste medio de los cuatro hospitales que hasta ahora tiene CAPIO en la Comunidad de Madrid es de 530.000 euros al año.
Los hospitales que se pretenden privatizar además del de la Princesa son el Infanta Leonor, el Infanta Sofía, el Infanta Cristina, Tajo, Sureste y Alcalá de Henares, pudiendo realizar su propia selección de personal que será discrecional y cuyas condiciones de trabajo profesionales están aún por determinar, están afectados 5.500 trabajadores pero el tema es que las empresas concesionarias muchas de ellas tiene capital extranjero, como CAPIO con capital de riesgo británico con sede en Luxemburgo, el grupo USP propietario de la Clínica Quirón, 12 hospitales y 26 centros sanitarios en España que fue comprado en febrero del 2012 por el grupo británico Doughty Hanson, ADESLAS y SANITAS, junto con CAPIO tiene como presidente a Manuel Lamela conocido por el falso caso de las sedaciones del hospital Severo Ochoa de Leganés.
El 80% de los hospitales de ADESLAS pertenece a la sociedad Goodgrower y SANITAS al International Health Insurance, la mayor compañía de asistencia sanitaria del Reino Unido. La privatización aprobada por el gobierno de la Comunidad de Madrid dejará a los hospitales públicos en manos de empresas y fondos de capital de riesgo extranjero. Si a eso unimos que forman parte de la fundación que ha elaborado el documento de privatización de nuestro Sistema Nacional de la Salud además de Aznar, Dolores de Cospedal, Ana Mato, Fernández-Lasquetty, Ana Pastor, Lamela, Acebes, Zaplana, Romay becaría, Sánchez Camacho, y que otros pertenecían a Bankia (Ribera Salud), la interrelación entre CAPIO y el Instituto Valenciano de la Infertilidad, el Grupo de Reproducción asistida Quiróm, que Romay Becaría es patrono de la fundación renal FRIAT, que Rodrigo Rato es exdirector de Bankia (Ribera salud), que la presidenta de Genómica, de la farmacéutica Zeltia es Rosario de Cospedal, todo ello da bastante que pensar… Si la sanidad pública era una ruina por qué le iba a interesar su gestión a la empresa privada que por su propia naturaleza busca el beneficio económico. Sospecho que si el hospital lleva una gestión privada no costeará una prueba costosa o un tratamiento costoso como en Estados Unidos el trasplante o la quimioterapia.
Atención, amigos, la sanidad no puede ni debe de ser un negocio, el médico por su juramento hipocrático por la propia naturaleza de su vocación tiene el deber de curar igualmente a un millonario que a un indigente, a un enfermo de sida en África que a un negro a un chino o a un indú, Elisabeth Kübler-Ross que ayudó gratuitamente a tantos enfermos a bien morir, que investigó cómo era la muerte y lo que había más allá de la muerte, que asistió a los moribundos y dictó seminarios y conferencias en todas las partes del mundo y que narra en ese libro maravilloso escrito por ella misma y que se llama “La rueda de la vida”, se pregunta ¿ por qué los directores de las grandes compañías de seguros ganan millones de dólares al año mientras que los enfermos de sida no pueden costearse los medicamentos que les prolongan la vida y a los enfermos de cáncer se les niegan tratamientos porque son “experimentales”?. Ella misma, al final de su vida después de haberlo dado todo por los demás confiesa víctima de dos embolias cerebrales que la tenían llena de dolores y semiparalizada de la butaca a la cama y de la cama a la butaca que en un determinado momento de su proceso la rehabilitadora que venía hasta su casa le dijo que ya no podía volver más porque su seguro ya no le costeaba ni un día más de tratamiento. Esto que ocurrió en los Estados Unidos, el llamado país más poderoso del planeta hace no mucho tiempo, que no nos vaya a ocurrir a nosotros también pues la misma doctora Kübler Ross semanas antes de morir se preguntaba, ¿cómo es posible que se le niegue a alguien la esperanza o la atención medica?. La medicina consiste en sanar no en hacer negocio “porque en la vida después de la muerte todos escuchan la misma pregunta: ¿Cuánto servicio has prestado?, ¿has hecho algo para ayudar?”.
Si esperamos entonces para contestar, será demasiado tarde .
TEMAS RELACIONADOS: