Entrevista al ministro marroquí de Exteriores (III)
Viernes 14 de diciembre de 2012
¿Cómo evalúa las relaciones bilaterales entre Marruecos y España?
Globalmente las relaciones son buenas. Ambos países hemos firmado un Acuerdo estratégico común. Es cierto que de vez en cuando pasamos por momentos difíciles, pero eso es normal entre vecinos. Los dos gobiernos, español y marroquí, hemos hecho esfuerzos considerables para superar los prejuicios. Hemos instaurado un diálogo franco en base al respeto mutuo y a los intereses comunes. Estamos en el buen camino y encontraremos seguramente un terreno de entendimiento sobre los puntos de divergencia que aún subsisten. Las relaciones políticas, económicas y culturales siguen mejorándose. España es ya hoy el primer suministrador de Marruecos; y es posible que su país llegue a ser el primer socio económico de Marruecos. Quedan por explorar varias pistas, sobre todo en los sectores inmobiliario, industrial, turístico y cultural. No hay que olvidar que seis millones de marroquíes hablan español, entre ellos estudiantes, investigadores, académicos,hombres de negocios, parlamentarios y diferentes actores dela sociedad civil.
Hablando de la sociedad civil. La española está muy volcada con el pueblo saharaui, al que apoya. ¿Puede eso crear dificultades a los dos gobiernos?
En primer lugar la población saharaui es un componente del pueblo marroquí; la historia y la geografía son testigos de ello. En cuanto a la sociedad civil española yo creo que se ha dejado influenciar por la propaganda adversa. Yo invito a los actores de la sociedad civil española a establecer contactos con sus homólogos marroquíes, incluidos los saharauis que adhieren a la unidad de su país, para entender la realidad de este conflicto regional heredado de la Guerra fría. El separatismo se ha convertido en una amenaza globalizada que no deja fuera a ningún país de la región. Esto fragiliza los estados y solo beneficia a los grupúsculos terroristas que no cesan de aumentar en fuerza en esta parte del mundo. Dicho esto, Marruecos al tiempo que permanece firme sobre su integridad territorial, ha propuesto la Autonomía para lasprovincias del sur. Una propuesta altamente apreciada por las Naciones Unidas como solución realista y creíble. Se trata de una solución democrática inspirada de las experiencias internacionales. Hay que señalar a este efecto que Marruecos ha dado muestras de ductilidad y de espíritu de compromiso con el fin de llegar a la solución.
¿Está dispuesto Marruecos a hacer aún más esfuerzos tal como pide el Consejo de Seguridad de la ONU?
La propuesta marroquí de Autonomía responde a las exigencias del Consejo de Seguridad que exhorta a las partes a encontrar una solución negociada, realista y mutuamente aceptable. Estamos abiertos a todas las proposiciones en este sentido para encontrar un compromiso sobre el modelo que se adapte mejor a nuestro caso. Es claro que existen diferentes modelos de Autonomía; España es un ejemplo de ello.
La población saharaui ¿participa realmente en el proceso institucional en marcha en Marruecos?
Participa en todas las Elecciones, sea comunales, sea provinciales o legislativas nacionales. Las poblaciones de las provincias del Sahara están ampliamente representadas en el Parlamento, en los Consejos regionales,provinciales y comunales. Invito a la sociedad civil española a venir in situ y constatarlo, ver la versión real de los hechos.
¿Puede España jugar un papel particular en el avance hacia una solución de la crisis en el Sahara occidental?
España apoya actualmente los esfuerzos de las Naciones Unidas y las Resoluciones del Consejo de Seguridad a tal propósito…
Pero ¿puede jugar un papel más directo sobre el terreno?
Sí, por qué no. Es el gobierno español quien tiene que decidirlo.
Volviendo al tema de la sociedad civil. ¿Cree que las manifestaciones que lleva a cabo un sector de la sociedad civil marroquí, como el Comité de Liberación de Ceuta y Melilla, pueden entorpecer la relación entre los dos gobiernos?
Mire. En el marco de la evolución democrática que ha conocido Marruecos, el Estado está obligado a respetar laslibertades públicas. Las libertades de expresión y de manifestación son parte de ellas. En este marco yo no creo que habrá ningún malentendido entre nuestros dos gobiernos.
Su gobierno ¿preconiza el dialogo sobre este asunto en otro marco?
Ciertamente. Esta cuestión no debe de ninguna manera afectar a las relaciones estratégicas entre nuestros dos países; sin embargo la posición de este Gobierno sobre el contencioso de Ceuta y Melilla, al igual que la de los gobiernos anteriores, sigue constante. La solución no puede ser sino política y mediante el diálogo. Recuerde que el difunto rey Hassan II había hecho un llamamiento a España a constituir un Comité de reflexión sobre esta cuestión.
Usted ha participado recientemente en la Cumbre iberoamericana de Cádiz. ¿Piensa que la célula España-Marruecos podría ser un puente entre Iberoamérica y Africa?
Si tenemos en cuenta la historia y la cultura que compartimos, y vistos los intereses económicos crecientes entre nuestros dos países, la proximidad geográfica y la posición geoestratégica, creo efectivamente que el binomio Marruecos-España puede servir de puente entre África e Iberoamérica. Tanto más que Marruecos siempre ha preconizado el diálogo Sur-Sur, entre los dos continentes. Máxime teniendo en cuenta el papel que juega Marruecos en África Occidental y el de España en América Latina.
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