Una de esas ventajas de Internet es que permite conocer a personajes que en otras épocas hubieran estado escondidas en lo que antaño se denominaba cultura underground. La red ha dado voz global a todos esos personajes. La mayoría de ellos no tienen mucho que decir, o poco que aportar, otros como Vincent Moon, suponen una auténtica revelación.
Este francés treintañero propone una nueva revolución en la forma de entender y apreciar la música. Su historia es la de una mente inquieta y original que propone una nueva forma de crear. Moon y Chryde son La Blogotheque, una página web que en un breve espacio de tiempo se ha convertido en un referente en la música independiente. Y que han alcanzado relevancia a través de youtube.
Lo que presentan es un nuevo concepto en la forma de ver música. Su obra son vídeos musicales rodados en las calles de París, sin editar y buscando la originalidad de la sencillez. Moon había dirigido algunos vídeos comerciales para gente como The Nacional, pero pensó que aquello no lo excitaba lo suficiente. En la primera actuación de Arcade Fire en Francia, Moon se encontraba entre el público y presenció la chispa que prendió su llama. Hacia el final del concierto el grupo abrió las puertas del teatro y salió a la calle a terminar los bises. “En ese momentos comprendí que eso es lo que le gusta a la gente, ya no quería ofrecer en el blog entrevistas y reportajes quería sacar la música a la calle”.
A raíz de ello Moon comenzó a rodar sus “Take Away Shows” (Conciertos para llevar). “Nunca planeo nada, hay que dejar los errores y asumir los riesgos de rodar en exteriores, porque no sabes como va a reaccionar la gente que pasea por las calles o los coches, no sabes lo que va a suceder en los próximos cinco minutos”. Y su fuerza se basa en el poder de las canciones y del momento, en la magia del caos y lo impredecible. Grabar “Neon Bible” con los nueve miembros de Arcade Fire metidos en un ascensor de carga, llamó la atención. Con Architecure in Helsinki, Im from Barcelona o The Kooks dio paseos por las calles de Paris a cámara en mano y sonido ambiente, y la naturalidad de los escenarios y de las reacciones dotan a las canciones de un plus de belleza.
Tarda en terminar sus vídeos lo que dura la canción que rueda. No pide permisos para grabar, y aprovecha las visitas a Francia de sus grupos favoritos para hacerles sus propuestas.
“Se trata más de captar la fuerza y credibilidad de una banda que de tener el plano perfecto” explica Moon. Busca la comodidad y la complicidad de los músicos, que disfrutan de estos experimentos que les recuerda lo más rudimentario. Tocar sin arreglos en la calle para caminantes y amigos.
Y lo que Moon comenzó empieza a consolidarse como un nuevo concepto musical. “Lo que realmente quería hacer era cambiar la forma de hacer y de ver vídeos de música, y la voz se está corriendo. De América a Australia la gente comienza a grabar de esta forma, y me siento muy orgulloso de ello”. Para los grupos con los que trabaja también es una entrañable experiencia. Tanto que algunos repiten a su manera. Después de grabar con Moon, Marla Hansen sintió la necesidad de parar un concierto y llevarse a todos los asistentes al parque de enfrente para terminar sus canciones a cielo abierto.
Los “Take Away Shows” siguen creciendo y ya ha rodado cerca de noventa con grupos de todo tipo y escenarios inimaginables; estaciones de tren, descansillos de escaleras, plazas, restaurantes. Lo que empezó con grupos casi anónimos ha llegado hasta clásico de la altura de REM a los que Moon ha hecho cinco piezas de sus nuevas canciones.
A veces los grupos, bandas y artistas producen con sus canciones efectos en los espectadores que los convierten a su vez en entes creativos, del mismo modo que otro que ve el trabajo de Moon puede desarrollar sus propios conceptos. El suyo es el de la sencillez y el impacto de lo directo. Es como aquello que proclamaba Thomas Jefferson: “No hay talento más valioso que el de no usar dos palabras cuando basta una”