religión
Lunes 21 de enero de 2008
Adolfo Nicolás ha resaltado que su principal misión es anunciar la salvación a la "nación" de "los pobres, marginados, excluidos y manipulados". El nuevo Superior General de los jesuitas, ha comenzado su alocución bromeando sobre los juegos de palabras que en estos días han aparecido en los medios de comunicación al referirse a su elección como nuevo Superior de los jesuitas, como "papa negro, Papa blanco, poder, murmuraciones". Se ha referido a ellos como clichés con los que juegan los periódicos y ha destacado que su auténtico cometido es "servir a Dios, a la Iglesia, y al mundo".
También ha resaltado la impresión que le produjo ser elegido como guía de la orden más numerosa de la Iglesia católica, con cerca de 19.200 miembros. Nicolás ha recordado que la 35 Congregación general, que comenzó el pasado 7 de enero, continúa y que ahora se verá "donde tiene que ir la atención de los jesuitas" y "cómo tiene que ser su servicio" y "hacia dónde dirigir las energías". Su intervención concluyó animando a los fieles a rezar juntos para llevar la misión de la compañía hacía las naciones humanamente lejanas.
A la misa han acudido más de un millar de personas, y en ella estaban presentes los tres cardenales de la Compañía, el español Urbano Navarrete, Roberto Tucci y Tomas Spidlik. El holandés Peter Hans Kolvenbach, que llegado a los 80 años decidió renunciar tras estar 25 años al frente de la Compañía de Jesús, fue recibido con un caluroso aplauso.
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