Opinión

El año del arturicidio y del austericidio

José Antonio Ruiz | Viernes 21 de diciembre de 2012
Que las víctimas tuvieran que pagar la bala que les ha de matar, llegado el caso hasta tendría su explicación divina para un santo mártir consecuente con el profundo sentido del perdón. Lo que no tiene un pase es que los verdugos que engrosan el pelotón de fusilamiento de España (mejor dicho, de la legalidad), traten encima de tomarle el pelamen al respetable.

Alguien debiera decirle a convergentes, esquerranos y sociatas que el fuego quema; que no todo el mundo está dispuesto a poner la otra mejilla; y que se están rifando sacos enteros de hostias y los hay que están haciendo méritos para llevarse toda la tira y hasta el cupón entero de la pedrea.

The Spanish dream of Morfeo. Al cierre del año aciago del Gangnam Style, Iberia es hoy un país encabronado, incapaz de levantar el ánimo a pesar del voluntarioso “morri crisma” de Sergio Ramos, y mucho menos de consolarse con el chiste verde sin gracia del Chino de la coleta blanca, vía twitter, a cuenta del “qué será lo que tiene el negro”.

Sólo siguen empalmadas, con los carrillos a reventar de polvorones, las élites de siempre: la casta bancaria, que a las puertas del tanatorio ha vuelto a librarse in extremis de la incineración en medio del drama social de parados y desahuciados; y la casta política, que ajena a la desgracia de los parias desposeídos sigue a su bola, tocándose las bolas.

De los togados, mejor me reservo la opinión no vaya a ser que me frían a pleitos, pero a la vista está que hay gentuza en todas partes, como demostrado ha quedado a cuenta de las elecciones al Colegio de Abogados de Madrid, que de Ilustre tiene lo que algunos colegiados de civilizados. Bochornoso espectáculo nada edificante. Marca España. Hay que ser un energúmeno con todas las de la ley para que fuera precisa la presencia policial a fin de evitar que alguno de los susodichos desenfundase la navaja.

Del tal Gonzalo Moliner, turista accidental, mejor me abstengo también de opinar, aunque si hubiera colegas con un par, que a lo que se ve todavía están por nacer, ya estarían promoviendo la inhabilitación del presidente del Supremo y del CGPJ, que poco menos que se siente humillado y ofendido por tener que viajar -¡qué deshonrosa indignidad!- en clase turista. Si por él fuera, seguirían existiendo viajantes de primera en un país de tercera.

Deja que me ponga demagogo en estas fechas tan entrañables, pero me llena de orgullo y satisfacción decir que ¡Menos campañas publicitarias de autoestima y menos discursos floridos de Nochebuena en pro de la conciliación imposible, y más vergüenza, cojones! ¿Cuándo caerán en la cuenta los prohombres de la cosa pública que la estrategia de la concordia no funciona con los tarados?

Lo malo no es que el presente sea desolador, sino que el futuro sea descorazonador, a cuenta de los catalanoides embarcados en su aventura suicida que se consumará el día del chantaje referendario, porque lo que es Mariano, parece decidido a verlas venir, visto que la medicina preventiva no va con él.

Lo malo no es que Arturo Plus (Anson dixit), una vez perdida la dignidad que le quedaba, siga cavando su propia fosa, sino que se empeñe en cavarnos la tumba al resto del vecindario por la vía de la amenaza, a cuenta de su matrimonio de conveniencia con un tal Jorqueras que ejercerá como presidente elíptico de la traición; de un Durán y Lérida que vuelve a supeditar sus mezquinas convicciones personales a su privilegiado estatus de señorito acicalado con parada y fonda en el hotel Palace; y de un tal Pedro Navarro que en nombre del socialismo catalán anuncia que no se opondrá al desafío institucional y constitucional.

Aunque suene premeditadamente tremendista y decimonónico, que cargue en la conciencia de Rajoy y en la de Rubalcaba el pecado de omisión que supone carecer de agallas. No tiene un pase que el presidente siga haciendo juegos de palabras, ni que el PSE apoye a Bildu en Guipúzcoa y le haga un corte de mangas a los PPperos de Álava.

Ninguno de los mentados parece haberse enterado del valor de la palabra “decencia”, ni de que Ramsés III murió degollado en una conspiración a manos de mujeres de su propio harén.

No odio a los susodichos, aunque deliberadamente esté escribiendo hoy con las tripas. Más bien me dan pena y asco, incapaces como son de que les alcance la vista más allá de su meada de perro esquinero.

Esta España sonámbula nuestra necesita un Morfeo que induzca los sueños de sus desheredados hasta la fuente de la Vida del Jardín de las delicias de El Bosco, para evitar que devengan en pesadilla todas las desgracias que han conseguido entristecer a nuestro triste país, sumido en una desesperanza que ojalá no dure cien años.

Aunque sé que no es mucho pedir, al menos por unas horas los mortales podríamos huir de las maquinaciones de la clase política gobernante, como los griegos conseguían evadirse de las perrerías de sus dioses.

Ya sé que cuesta aceptar la realidad, pero habrá que armarse de valor para asumir de una vez que el hombre es un mono venido a menos. Allá Mariano y sus mariachis si, ajenos al desaliento, quieren consolarse pensando que incluso a Verdi le abuchearon en la Scala de Milán. Pero otro año más despertándonos hiperventilados en medio del terror de la noche, con ataques de sudoración y taquicardias, no lo aguanta ni Lady Macbeth.

Hay pueblos injustamente tratados por el destino que prefieren renunciar a sus libertades a cambio de vivir bajo los efectos del engaño de una ilusión, como dijo en cierta ocasión Edmund Burke. Nosotros, pobres diablos, ni eso.

El problema de España no se arregla creando la figura del “corresponsal compartido” que se ha sacado de la manga el presidente de RTVE, Leopoldo González Echenique, otro voluntarioso ilustre que con todos mis respetos no tiene ni puta idea; ni el del hijísimo Oriol Pujol pidiendo amparo a la Fiscalía ante las acusaciones de trinque. Al final, por tiempo que pase, todo se sabrá, como se ha sabido que las hermanas Koplowitz tienen un nuevo hermano con el que compartir la herencia.

Si le toca el Gordo de Navidad a este cronista, den por hecho que abrirá una cuenta en Suiza, por lo legal, pero por despecho, como Gerard Depardieu, harto de que el Fisco me saque los ojos sin ofrecer resistencia.

La casa de subastas Sotheby’s, allí donde Leonardo DiCaprio se ha hecho con el piano de Casablanca, debiera proponer a Moncloa subastar Spain, pues el nuestro sí que es un país de mierda como un piano de cola.

El problema no es que haya un vampiro suelto en Serbia, sino que tengamos varios aprendices de Drácula sueltos en Catalonia y en Vascongadas dispuestos a chuparnos la sangre, y que quienes tienen la ristra de ajos y el crucifijo de madera para evitarlo nos abandonen a nuestra suerte.

Al abajo firmante, nada patriota, le preocupa más el desafío legal que el desafío patriótico, que directamente me parece una imbecilidad. ¿De qué sirve vivir en un Estado, ya sea español, catalán o mamporrero, si no es un Estado de derecho?

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