Sociedad

¿En qué afecta al paciente la gestión pública o privada de la sanidad?

conflicto en la comunidad de madrid

Sábado 22 de diciembre de 2012
Casi un mes de huelgas de médicos a cuenta de un plan de la Comunidad de Madrid que pretende ahorrar 533 millones de euros. De fondo, la gestión pública o privada de los centros hospitalarios y ambulatorios, pero ¿cómo afecta realmente al paciente estar atendido según un modelo público o privado de gestión?

El conflicto en la sanidad madrileña va camino del mes de duración sin que, por el momento, se atisbe un final satisfactorio para las partes. Unos reclaman que se retire el plan de la Consejería porque, dicen, “mermaría la calidad del Sistema de Salud” y otros que “no hay dinero” y hay que reducir 533 millones de euros de los presupuestos regionales. Y en medio, los pacientes, que han visto como en tres semanas se han cancelado más de 31.000 consultas y casi 5.000 operaciones quirúrgicas han sido suspendidas.

Sobre la mesa, el debate de si un modelo de gestión público o privado es mejor o peor porque es más rentable o deficitario o porque ofrece más calidad. Como fuere, existen opiniones para todos los gustos y argumentos enfrentados, pero ¿cómo afecta realmente al paciente una gestión pública o privada de la sanidad?

El secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Francisco Miralles, ha afirmado a EL IMPARCIAL que lo que más afecta a los pacientes es que “una gestión privada garantiza mucho menos al paciente y al profesional unas prestaciones de calidad. Esa garantía no está tan asegurada como mediante una gestión pública”.

Calidad y satisfacción, en el centro de todo
Lo explica: “En un centro de gestión privada se plantea una productividad y unos ratios de personal por actividad diferentes a los que tenemos actualmente en uno público. Probablemente, determinados ahorros puedan venir a costa de no tener los suficientes empleados para dar unas prestaciones que, en este caso, si quieres que sean de calidad, necesitan unos tiempos adecuados y una formación y preparación adecuadas”.

Por su parte, el director de Operaciones de Capio, Juan Carlos González Acebes, ha resaltado que “la cartera de servicios de los hospitales de Capio tiene una complejidad superior a la media de los hospitales del sistema público. Los servicios ofrecidos por estos hospitales cubren el 89-100% del espectro de servicios hospitalarios del Sistema Nacional de Salud”.

González hace hincapié en que “en las encuestas de calidad, los hospitales gestionados por Capio ocupan las primeras posiciones de satisfacción de los pacientes” y pone dos ejemplos: “La Fundación Jiménez Díaz ha sido elegido el mejor hospital de alta complejidad de la Comunidad de Madrid en 2010 y segundo en 2011 y el Hospital Infanta Elena de Valdemoro ha obtenido el primer puesto en la encuesta de satisfacción al Usuario de la Comunidad de Madrid en el año 2011 (excluyendo el Instituto de Cardiología y el centro de pacientes crónicos Virgen de la Torre)”.

Además, para el responsable de esta compañía sanitaria líder con hospitales, clínicas y residencias en toda España uno de los mejores indicadores para medir la calidad es el ratio de reclamaciones sobre los servicios médicos prestados: “En esta área los hospitales gestionados por Capio obtienen resultados significativamente mejores a los centros de gestión pública”.

¿Menos personal, menos calidad?
Opinión diferente tiene el presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid y portavoz de la FADSP, Marciano Sánchez Bayle, que ha destacado también a este diario que “habitualmente, los recursos profesionales son mucho menores en los centros de gestión privada que de gestión pública” y recuerda que “un centro de gestión privada tiene aproximadamente la mitad de profesionales médicos, de enfermería y de auxiliares sanitarios por cama que un centro público”.

Para Sánchez Bayle, “lógicamente, la calidad de la prestación de servicio al paciente se diferencia de manera muy sustancial”. Además, apunta que “otro problema para el paciente es que hay hospitales que tienen una gestión privada en los que la atención al paciente es buena, pero el laboratorio y la radiología están privatizados y se encuentran en otro centro”. De esta forma, indica, “nos podemos encontrar con diferencias de hasta 60 kilómetros entre un hospital y el centro donde se hacen las pruebas, por ejemplo, de rayos”.

Flexibilidad
Por otro lado, el director gerente del Hospital Universitario de Torrejón, Ignacio Martínez Jover, ha asegurado que “la gestión privada de un hospital público (como es el caso del centro que dirige) permite ser más flexibles en la gestión de los recursos humanos y en el aprovisionamiento”, de modo que pueden “poner a disposición de los pacientes todo aquello que necesiten cuando lo necesiten”.

Por este motivo, defiende: “Los pacientes se benefician de un hospital en el que todo lo que hacemos lo hacemos pensando en ellos. Si un paciente quiere pedir cita un miércoles a las 20:00 horas, puede hacerlo. Si un paciente necesita que le demos cita a las 7:00 de la mañana para una resonancia magnética porque no quiere faltar al trabajo, tendrá esa cita y esa prueba. Si una paciente quiere que su pareja le acompañe durante el parto, salvo en situación de cesárea emergente, su pareja estará presente. Nuestro objetivo es prestar la mejor atención médica, con el mejor trato en el menor tiempo posible”.

Igualmente, añade que la experiencia de los más de 100.000 pacientes que han atendido durante su primer año de actividad les ha llevado a valorar con “un 94,9% de satisfacción global la atención” que han prestado. “Esto –destaca– en un marco de libre elección como el que existe en la Comunidad de Madrid, donde un paciente puede elegir libremente dónde desea ser atendido”. Por eso, resume: “Si los pacientes no estuvieran satisfechos con la atención que reciben en el Hospital Universitario de Torrejón o pensasen que se recorta en personal o medios materiales, simplemente no vendrían”.

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