Ruud y Raúl, goleadores
Lunes 21 de enero de 2008
Juan A. Escudero. Madrid
La historia se repite. Casillas las para y Van Nistelrooy ejecuta. Los derbis son partidos especiales pero una vez más el Real Madrid se mostró letal y el Atlético se manifestó incapaz para batir la portería blanca. No había transcurrido ni un minuto de juego, cuando Raúl abrió la lata, consiguiendo el primer tanto del encuentro. Una pifia de Pablo provocó que Robinho recuperara el balón en una zona peligrosa, regateara con gran habilidad al central manchego y cediera al capitán madridista el honor de marcar un nuevo tanto a su víctima favorita. Con este gol, el “7” suma 11 tantos en 23 derbis y nueve en el transcurso del campeonato de nacional de Liga.
Tras el primer batacazo, los atléticos intentaron despertar, sobre todo, tras la lesión del central madridista Pepe. El portugués, que forzó para jugar, se tuvo que retirar aquejado de una dolencia en el tendó de aquiles. El equipo de Schuster tuvo unos minutos de desconcierto por los cambios que experimentó su defensa ante la baja del portugués, ya que Michel Salgado paso al lateral derecho y Sergio Ramos se quedó en el centro de la zaga. A renglón seguido, el conjunto rojiblanco desaprovechó una gran ocasión. Un testarazo impecable de Motta puso a prueba la consistencia de la portería de Casillas, que miró atónito como el balón se estrellaba en el larguero. Los blancos se sentían cómodos jugando al contragolpe y tanto Sneijder como Robinho no supieron aprovechar las ocasiones.
Antes del descanso, Agüero puso a prueba a “San Iker”, con un disparo desde el punto de penalti, que el meta logró desviar lo justo para que el larguero evitara un gol cantado. Al borde del descanso, un saque de esquina botado por el holandés Sneijder fue rematado por un siempre oportuno Van Nistelrooy, que puso el 0-2 en el luminoso. Fue un mazazo del que los del Manzanares no supieron reponerse.
La segunda parte siguió con el mismo guión. El equipo madridista se replegaba esperando a un Atlético de Madrid que atacaba con más corazón que cabeza. En este periodo, el juego se tornó brusco y trabado y los atléticos pagaron su impotencia con faltas al límite del reglamento. Las únicas pinceladas de buen juego en este segundo tiempo las pusieron por parte local, el argentino Agüero y por el bando visitante Robinho dispuso de las ocasiones más claras para infligir una goleada a los “colchoneros”. En ese instante, Schuster decidió mover el banquillo para reservar a sus estrellas. Guti, que volvía a la titularidad en liga desde noviembre, fue sustituido por el brasileño Baptista, y Royston Drenthe entró por Robinho.
Una temporada más, los aficionados rojiblancos se quedan con las ganas de celebrar una victoria ante el eterno rival en el Calderón. Los blancos han encontrado un feudo donde sacar puntos a domicilio cada temporada.
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