Economía

La tasa Tobin, mal negocio para España

Crónica económica

Miércoles 26 de diciembre de 2012
El banco sueco SEB ha publicado un informe que recuerda la experiencia de su país en la introducción de una tasa sobre las transacciones financieras. La tasa Tobin original recaía en las transacciones entre monedas, y su objetivo era reducir la volatilidad, no recabar un ingreso. La tasa sobre las transacciones financieras (FTT por sus siglas en inglés) propuesta por la Comisión Europea, “difiere sustancialmente de la tasa Tobin original tanto en su objetivo como en su diseño”. El principal objetivo que se formuló la Comisión Europea era recabar fondos, y obligar al sistema financiero (así, en general), a hacer una mayor contribución a los costes de la crisis.

Aunque los lindes de la propuesta de la Comisión son relativamente amplios, por lo que se refiere al diseño de la FTT, tal como explica el banco SEB, propone una tasa del 0,1 por ciento para bonos y acciones, y un 0,01 por ciento para productos derivados. “Las transacciones monetarias están exentas, pero los acuerdos de derivados basados en transacciones monetarias” no lo están. En cualquier caso, precisa el banco, “se gravará la transacción si una de las partes es residente en un país firmante del acuerdo”.

Por el momento, los países firmantes son once: Alemania, Austria, Bélgica, Eslovaquia, Eslovenia, Francia, Italia, Portugal y España. Eso no quiere decir que esté en marcha. Todavía tiene que ser aprobado por el Consejo Europeo de enero, y la Comisión Europea hará su propuesta final que, con pequeñas modificaciones, será la que se implante, a partir de 2014. No sabemos mucho más, porque todo depende de los detalles de la propuesta de la Comisión, que no conoceremos hasta el año que viene.

¿Será la FTT el éxito que espera la Comisión? Cualquier banco que contrate a un analista con afición por la historia económica sabrá la respuesta. Pero el banco SEB la conoce perfectamente, porque el antecedente de la implantación de una tasa sobre las transacciones financieras tuvo lugar en Suecia. Y el resultado no deja resquicio a la duda.

Una FTT se impuso en Suecia entre los años 1984 y 1991, tiempo más que suficiente para observar sus efectos. Según explica el informe del SEB, “el principal problema de las tasas de Tobin en que su introducción hace que las transacciones tengan lugar en otro sitio. Ciertamente, Tobin sugirió que una medida como esa tendría que imponerse como una tasa uniforme aplicada internacionalmente.

En el caso de Suecia, simplemente las transacciones financieras se fueron fuera”. Y en una medida no poco importante: “El volumen de transacciones de bonos cayó un 80 por ciento, y el mercado de opciones desapareció”. Cuando el impuesto recae sobre una actividad que desaparece, su capacidad recaudatoria es descriptible: No se recabaron los 1.500 millones de coronas que esperaban, sino sólo 80 millones de coronas. Basándose en esta experiencia, el SEB cree que “es muy probable que las proyecciones de recaudación por parte de la Comisión Europea sean muy optimistas”.

Tampoco se obtendrán otros objetivos buscados por la Comisión Europea, aunque, eso sí, muchísimo menos importantes para ella, si se repiten los efectos que se dieron en Suecia. No hubo un claro efecto en la volatilidad de los mercados en ningún sentido, y “paradójicamente, las carteras que invierten en bonos de corta duración que son más seguros, resultaron dañados desproporcionadamente por la FTT”. Como señala el banco, “es difícil reconciliar esto con el objetivo de la Comisión Europea de descincentivar las actividades abiertamente arriesgadas”.

Otro de los efectos de la tasa es que incrementa el coste del capital a los negocios, lo que reduce la actividad. Al análisis de SEB le falta una pata. Y es que las empresas que realizan estas actividades financieras y que, cuando se implante la FTT, se irán a otros países (Londres espera con los brazos abiertos), pagan impuestos de sociedades. Pero ya lo los pagarán en los países originales, sino en Gran Bretaña y otros países más liberales. De modo que el efecto conjunto sobre la fiscalidad en los once países firmantes (entre los que está España), será negativo.

Pero, por si todo ello fuera poco, los propios análisis de la Comisión europea, según recaba el banco SEB, dan cuenta de todos estos efectos negativos. Un informe incluso calcula que la tasa reducirá el crecimiento en medio punto porcentual del PIB. No es justo lo que necesitamos en un momento como este.

TEMAS RELACIONADOS: