Crónica religiosa
Domingo 30 de diciembre de 2012
Este ha sido el lema principal de esta Jornada de la Familia que, como cada 30 de diciembre, el Cardenal Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Rouco, convoca en la plaza madrileña de Colón, que en el mediodía de este domingo se ha convertido por unos minutos en la Plaza de San Pedro de Roma, cuando las decenas de miles de personas que iban a participar en la Eucaristía han escuchado, tras el rezo del Angelus, las palabras de Benedicto XVI que han llegado, vía satélite, en directo. El Papa ha instado a las familias a trabajar para “hacer del mundo un verdadero hogar, un espacio de concordia, solidaridad y respeto mutuo”. El Pontífice ha señalado como “un deber el que los padres se preocupen seriamente de educar a los propios hijos para que sean hombres responsables y honrados ciudadanos” e ha invitado a los primeros a ser “no sólo los amigos de los hijos, sino los custodios de este don de Dios”. "Deseo a todas las familias cristianas que vivan la presencia de Dios con el mismo amor y la misma alegría que lo hicieron María, José y Jesús”, ha afirmado Benedicto XVI, que ha pedido que la familia “siga siendo un don precioso para cada uno de sus miembros, una esperanza firme para toda la humanidad”.
Unas palabras del Papa a las que han seguido las del cardenal Rouco quien en la homilía de la Misa ha afirmado que “sin la verdad del matrimonio, el organismo vivo, que es la sociedad, se desintegraría. Se pondría en peligro el hombre mismo”.Rouco también ha hecho referencia a la crisis y ha dicho que “una realidad, como es la de la familia, ninguna crisis, aunque suponga e incluya los mayores y más horrendos pecados del hombre, podrá jamás interrumpir y, menos, anular”.
Kiko Arguello, iniciador del camino neocatecumenal ha sido uno de los protagonistas del acto, pues a su llamada han acudido miles de seguidores de ese carisma, que junto a los demás asistentes al acto, han escuchado sus palabras con el anuncio del kerygma. Una Eucaristía en la que han participado el Cardenal de Barcelona, Monseñor Luis María Sistach; el Arzobispo Emérito de Sevilla, Monseñor Carlos Amigo, y el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Monseñor Antonio Cañizares. También han asistido el Arzobispo Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Monseñor VicenzoPaglia; y los Arzobispos de la localidad francesa de Avignon, Monseñor Cattenoz; los arzobispos Castrense, Monseñor Juan del Río; de Granada, Monseñor Javier Martínez; de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo; de Oviedo, Monseñor Jesús Sanz; de Toledo, Monseñor Braulio Rodríguez; de Valencia, Monseñor Carlos Osoro;, y de Zaragoza, Monseñor Manuel Ureña. Asimismo, los Obispos de Alcalá de Henares, Monseñor Juan AntonioReig Pla; de Getafe, Monseñor Joaquín M. L. De Andújar; de Bilbao, Monseñor Mario Iceta; de Ciudad Rodrigo, Monseñor Raúl Berzosa; de Córdoba, Monseñor Demetrio Fernández; de Coria-Cáceres, Monseñor Francisco Cerro; de Ibiza, Monseñor Vicente Juan Segura; de Menorca, Monseñor Salvador Giménez Valls; de Mondoñedo-Ferrol, Monseñor Manuel Sánchez Monge; de Orihuela-Alicante, Monseñor Jesús Murgui; de Salamanca, Monseñor Carlos López; de Segovia, Monseñor Ángel Rubio; de Teruel y Albarracín, Monseñor Carlos Escribano; de Tui-Vigo, Monseñor Luis Quinteiro, y de la ciudad polaca de Siedice, Monseñor Kiernikowski. Estuvieron también los Obispos Auxiliares de Madrid, Fidel Herráez, César Franco y Monseñor Juan Antonio Martínez Camino, ; de Getafe, José Rico Pavés, y de Pamplona-Tudela, Juan Antonio Aznárez.
La familia ha sido la protagonista en este frio domingo madrileño que es y debe ser “la esperanza cristiana de hoy”.
Periodista
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