Opinión

La España de los localismos

Martes 01 de enero de 2013
El último día del año era aprovechado por los distintos presidentes de comunidades autónomas dirigirse a sus respectivos conciudadanos en un discurso cuyo formato se asemeja más al de un mandatario nacional que local. El único denominador común de todos ellos fue apelar a las dificultades económicas generalizadas. A partir de ahí, cada uno fue a lo suyo. Algo hasta cierto punto comprensible, tratándose de alocuciones destinadas a consumo autonómico aunque en las actuales circunstancias habría sido deseable una mayor conciencia pública de pertenencia a ese proyecto común que sigue siendo España.

Ayer se escenificó el reino de taifas en que algunos parecen querer convertir al estado de las autonomías. Es precisamente ese estado de cosas uno de los mayores responsables de la actual incertidumbre económica. El reto secesionista de Cataluña es un hecho, y posiblemente Euskadi empiece también a alzar la voz en este sentido. Si a eso añadimos la duplicidad de competencias y una excesiva descentralización sin sentido cuyos fatales resultados a la vista están, el panorama no puede ser más desolador. 2013 debería ser el año del replaneamiento del actual modelo autonómico, tendente a una mayor cohesión social, optimización de recursos y reasignación de competencias. Hay mucho en juego como para no afrontar el futuro con un mínimo de arrojo político, sentido común y la conciencia de que el todo es mucho más que la suma de las partes.

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