Viernes 25 de abril de 2008
Hace no demasiado, y a propósito de los despropósitos del AVE a Cataluña, la titular de Fomento, Magdalena Álvarez recurría a Cervantes. Lo hacía para descalificar a aquellos que, a su juicio, alborotaban en demasía criticando los socavones y demás desaguisados. “Ladraban”. Dejando a un lado lo grosero de la comparación, forma parte del juego democrático el que la oposición critique y el gobierno encaje. Es lo suyo. Ocurre, sin embargo, que a veces el gobierno hace y deshace a su antojo, sin que nadie le importune. Como muestra, el asunto del atunero vasco secuestrado por piratas somalíes.
De momento, lo poco que se sabe es que el Gobierno es partidario -como así está haciendo- de agotar la vía diplomática, antes de pasar a opciones más contundentes. Se dialoga “con firmeza”, según Exteriores. Lo que no se sabe muy bien es con quien, puesto que a día de hoy, Somalia es un “agujero” jurídico, cuyo parecido con una mínima realidad estatal es pura coincidencia. Nadie manda de facto en Somalia; son, más bien, una amalgama de grupos con motivaciones oscuras los que deambulan por lo que antaño fuera un país. No es, desde luego, recomendable viajar por esos pagos, y bien lo sabían los marineros del “Playa de Bakio”. No obstante, también sabían que el atún cada vez escasea más, y que si querían asegurar el éxito de campaña –y con ello, su supervivencia económica- debían adentrarse en aquellas aguas.
Defensa ha enviado una fragata, en la cual viaja un comando de la Unidad de Operaciones Especiales (UOE), por si hubiera que intervenir. Aunque el empeño del Gobierno en insistir que no se empleará la fuerza lleva a preguntarse -y parece razonable suponer que también se lo, preguntarán los secuestradores- el sentido de enviar fuerza alguna. En todo caso, la realidad es tozuda: un grupo de españoles ha sido secuestrado por delincuentes armados, y piden un rescate por liberarlos. A partir de ahora, la delincuencia global ya sabe que España negocia con maleantes y que renuncia a usar la fuerza. ¿Y la oposición? Ni está ni se la espera. Anda agitada por cuestiones internas tan importantes que el señor Rajoy no estima oportuno interpelar al gobierno en busca de explicaciones. Explicaciones que, salvo los familiares de los secuestrados, nadie parece interesado en demandar. Desde luego, la oposición no “ladra” en esta ocasión; se contenta más bien con roer el hueso de la sucesión. Resulta obvio que si el Partido Popular pretende ser alternativa, debería centrarse en fiscalizar la acción -o inacción- del Gobierno en lugar de enfrascarse en luchas fraticidas que a nada conducen.
DROGAS NO
Asusta ver la desenvoltura con la que se expresaba el joven traficante de drogas marroquí, más conocido como “El Nene”, detenido recientemente en Ceuta. Considerado como uno de los principales capos del hachís a nivel internacional, es difícil precisar la cantidad de sustancias estupefacientes que “El Nene” habrá introducido en Europa, pero seguro que es considerable; tanto como nociva. Hoy en día, por fortuna, hay un gran volumen de información sobre las drogas. Todos los gobiernos se emplean a fondo para prevenir a la población -sobre todo joven- acerca del peligro que supone el consumo de sustancias prohibidas. Pero aquí es donde empieza el problema. La imagen del heroinómano en los años 80, a veces auténticos muertos vivientes, ya no es tan frecuente como entonces. Los hábitos en el consumo han variado; ahora existen nuevas drogas, pero todas son igual de malas. Todas. Y es que hay quien aún sigue haciendo la espuria distinción entre drogas “duras” y “blandas”, colocando al hachís en este segundo grupo. Y es justo ahí donde radica el peligro. Porque es cierto que con un “porro” nadie va a morirse, pero no lo es menos que nadie de los que hoy están absolutamente enganchados a la droga empezaron así. No. Empezaron, precisamente, por consumir algo tan inofensivo y tolerado socialmente como el hachís. Actores, músicos y demás personajes de cierta repercusión pública hacen gala de ello, y no son conscientes del daño que causan. Quizá si variasen su discurso, más de uno evitaría probar algo que será su primer escalón hacia una vida que no es tal, sino destrucción. Por eso, es importante decir bien alto un NO a las drogas, pero sin distinciones blandas, pues todas, a la postre, son igual de duras.
LAS OPCIONES INTERNACIONALES DE ZAPATERO
El flamante Gobierno de España se dispone a iniciar su gestión. Así, es de esperar que Zapatero, como todo mandatario que se precie, emprenda algún viaje a territorio amigo; es decir, países con los que España tenga un especial interés, bien por la influencia internacional de sus dirigentes, bien por su peso político. De igual modo, Zapatero planificará su agenda para empezar recibiendo a aquellos que cumplan los requisitos anteriores. Grandes potencias, grandes dirigentes, grandes expectativas.
Pues bien, Zapatero recibirá al presidente de Ecuador, Rafael Correa, cuya “dureza” con los narcoguerrilleros colombianos de las FARC es de sobra conocida, y estudia viajar a Bolivia, tierra del estadista cocalero Evo Morales. Tal panorama refleja bien a las claras cuál es nuestra posición en el terreno internacional. De Estados Unidos nos alejamos voluntariamente, y en Europa hace ya tiempo que dejamos de tener un papel relevante. De hecho, el Viejo Continente mira con recelo cuanto acontece en España relativo a uno de los principales quebraderos de cabeza de la Unión: la política de inmigración. Puede ser que la afluencia de reproches ultrapirenaicos en este sentido haya llevado al Ejecutivo a este poco ventajoso aislamiento decimonónico, pero ya va siendo hora de que España enderece su rumbo exterior y reclame para sí el papel que legítimamente le corresponde. Aunque con estas compañías, habrá quien se acuerde del refranero: dime con quién andas, y te diré quién eres.
TEMAS RELACIONADOS: