Lunes 14 de enero de 2013
Andoni Ortúzar, nuevo presidente del PNV en sustitución de Iñigo Urkullu, afirmaba este pasado fin de semana que el actual modelo de estado diseñado en la Constitución “no vale ni para Euskadi ni para España, por lo que hace falta otro”. Coincidía en el tiempo con la manifestación en apoyo a los presos de ETA en la que, una vez más, los Willy Toledo, Pilar Bardem y demás volvieron a ponerse de lado de los verdugos en detrimento de las víctimas.
En otras circunstancias, el PNV habría apoyado de un modo mucho más explícito dicha manifestación. Sin embargo, ahora anda en otros temas. Los nacionalistas vascos han esperado pacientemente a ver cómo evolucionaban las cosas en Cataluña y, a tenor del ruido que está haciendo Mas, han decidido subirse al carro. Cuanto peor, mejor. Ven que a Rajoy se le acumula el trabajo con el órdago secesionista planteado por CIU y Esquerra, y aprovechan la coyuntura para ir calentando motores de cara a hacer lo propio con los herederos políticos de ETA.
El presidente del PNV será nuevo; no así su discurso ni sus fines. Los nacionalistas vascos gobiernan ahora en Euskadi en gran parte por los deméritos de un PSE desnortado y de un PPE mediocre. Miden sus fuerzas de cara a un envite similar al que llevan a cabo sus colegas en Cataluña. De ahí la importancia de una respuesta contundente por parte de Rajoy. Bastante daño está haciendo ya el chantaje nacionalista como para que se siga perdiendo el tiempo con algo así.