POR LIBRE
Martes 22 de enero de 2013
Vivimos envueltos en una niebla de cansancio social, político, económico. El último trallazo que sufrimos viene como un hierro ardiente de las entrañas del PP. Ya nadie sabe si es verdad o no que ciertos dirigentes cobraron dinero negro a hurtadillas. La acusación lanza la piedra y esconde la mano. Porque si es así, ¿qué pruebas hay? ¿Quiénes cobraron ese dinero? ¿Cuánto? ¿Es una falsa venganza de Bárcenas? ¿Fue Cascos el que inventó el sistema corrupto de pagar así a sus adeptos como insinúan algunos? ¿Es todo mentira?
La verdad es difícil de encontrar. La única verdad es que la política española apesta. Si es cierto que la corruptela de los sobres se extendió como la pólvora, el PP tiene un problema grave. Si es falso, el daño está hecho y ahora empezará la caza de brujas dentro del partido del Gobierno. En cualquier caso, la credibilidad política se encuentra en el límite, allí abajo.
Rajoy, ahora, no sólo tiene que luchar a brazo partido con los secesionistas catalanes y vascos, con los agitadores de los sindicatos, con los socialistas desmadejados y, sobre todo, con la maldita crisis. Ahora tiene que revolver los papeles del pasado y hasta del presente en busca de sobres, de dineros negros, de corruptos en su propia casa. Mientras, el desempleo inunda España y Europa nos mira estupefacta. Porque sea verdad o no, la imagen de nuestro país en el mundo anda por los suelos.
El presidente del Gobierno sale a la palestra y, en lugar de animar a los españoles con el presunto éxito de sus medidas, se ve obligado a dar explicaciones sobre los sobrecitos de marras. Cospedal no para de dar ruedas de Prensa para asegurar que su partido está más limpio que un espejo. Y cualquier miembro del Gobierno que asome el pescuezo tiene que enseñar la cartera para demostrar que no lleva sobres. ¿Y la crisis? ¿Qué crisis?
Mientras, también supuestamente, los Pujol se llevan los billetes de 500 euros en baúles a Andorra o a Suiza, algunos alcaldes recalifican terrenos para llevarse suculentas comisiones…Con la Historia de la corrupción política española, de todos y cada uno de los partidos que han tenido el poder aquí o allá, se puede escribir una enciclopedia.
Y todo por algunos políticos, muchos aunque sean minoría, que o tiran la piedra y esconden la mano o se lo llevan crudo. Decía Heráclito que “si buscas la verdad, prepárate para lo inesperado, pues es difícil de encontrar y sorprendente cuando la encuentras”. O “la contradicción está en el origen de todas las cosas”. La contradicción entre la verdad de los apestosos sobres y la mentira. Que vuelva el sabio griego y nos descubra la verdad o, al menos, nos anime.
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