La actriz Emma Suárez estrenó el pasado viernes junto a Gonzalo de Castro, Luis Merlo y Belén López el montaje Deseo, la última apuesta de uno de los autores por excelencia de la dramaturgia actual, Miguel del Arco, basada por vez primera en un texto propio. Muy centrada en el teatro en los últimos años, Suárez, de 49 años, asegura que “alucina” cuando echa la vista hacia atrás. Quien debutara en la gran pantalla en su adolescencia, casi por casualidad, asegura que a pesar de más de tres décadas dedicada a la interpretación, la vida no deja de sorprenderla. Por Laura Crespo
“Una mujer con una vida ordenada y estable, con carácter, una persona equilibrada y alguien que defiende su ideología con rotundidad y pasión”. Así es Ana, uno de los cuatro personajes protagonistas del montaje teatral
Deseo, según la encargada de darle vida en escena:
Emma Suárez. La actriz madrileña estrenó el pasado fin de semana en el
Teatro Cofidis de la capital la última apuesta del brillante dramaturgo
Miguel del Arco, una sugestiva reflexión sobre el deseo humano desde sus diferentes perspectivas y formas de gestionarlo.
Gonzalo de Castro, Luis Merlo y Belén López completan el cuarteto protagonista de
Deseo, el primer montaje que Del Arco estrena sobre un texto propio. “Sé que le daba cierto pudor dirigir un texto escrito por él”, confiesa Suárez en declaraciones a El Imparcial. “Creo que es un director brillante, alguien que conoce perfectamente lo que es el teatro; lo tiene todo y ha sido fascinante trabajar con él”, afirma la actriz, quien valora la forma de operar del director. “Muchas de las escenas están arropadas por improvisaciones nuestras, Miguel nos ha permitido crear también a los actores, nos ha pedido que rompamos el texto y creemos contraste”, explica.
Y así, entre el incontestable talento de Del Arco y las incursiones de la propia actriz en la psique de su personaje, nace Ana, una cuarentona que forma, o cree formar, la pareja perfecta con su marido
Manu (Gonzalo de Castro) y que disfruta más de lo que quisiera reconocer de los relatos sobre las andanzas sexuales de
Paula (Belén López), una nueva amiga a la que le une un vínculo poco más amplio que compartir gimnasio. Empujadas ambas por el vértigo del deseo deciden llevar a cabo un experimento durante un fin de semana en la casa de campo de Ana. Manu y su amigo
Teo (Luis Merlo) serán el objetivo de su juego de confidencias y deseos ocultos.
“
Los deseos son pulsiones que laten dentro de nosotros y nos conducen de forma incontrolable hacia vértigos desconocidos”, afirma Suárez, para quien “los deseos no se pueden reprimir”, sino que, parafraseando a Michael Ende (
La historia interminable), “surgen de nosotros mismos, de lugares más profundos que cualquiera de las intenciones, sean buenas o malas”.
Con
Deseo, Emma Suárez continúa la tendencia de los últimos años, que ha ocupado fundamentalmente en el teatro y durante los que ha cosechado grandes éxitos sobre las tablas como sus papeles en
Viejos Tiempos, del Nobel
Harold Pinter y dirigida por Ricardo, Moya, o en
La Avería, adaptación de
Blanca Portillo de un relato de Dürrenmatt y que le valió el galardón a la mejor actriz en los Premios Teatro de Rojas.
La gran pantalla también ha sucumbido a los encantos de Suárez,
ganadora de un Goya por su papel en
El perro del hortelano (1996). Próximamente, podremos ver a la actriz en dos producciones cinematográficas: la original visión de la crisis del cineasta
Isaki Lacuesta, en clave de comedia negra, en la que comparte casting con Raúl Arévalo y Sergi López entre otros; y la comedia
Área de descanso, de Michael Agiló, basada en la historia real de un conductor de autobús polaco que se queda varado en un área de descanso en Burgos esperando una pieza de repuesto, y que contará también con Antonio Resines en el reparto.
Aunque se la ha retratado muchas veces como poco amiga de la televisión, Suárez asegura que no tiene “ningún problema en trabajar en ninguno de los medios”. “A mí me encanta la televisión, siempre y cuando haya un buen proyecto, de la misma forma que me gusta el cine y el teatro, porque soy actriz”, afirma y zanja: “
No hay actor que rechace un medio”.
Tras más de treinta años entre cine, teatro y televisión, la actriz asegura que cuando mira hacia atrás, “alucina”. Su bautizo artístico llegó de la mano de Miguel Ángel Rivas con
Memorias de Leticia Valle (1980), cuando una inexperta Emma Suárez de 16 años cautivó a la crítica con su interpretación. Nunca había deseado ser actriz, según ha reconocido en numerosas entrevistas, sino que la profesión la encontró casi por casualidad y la enganchó irremediablemente.
¿Y ahora? ¿Tiene claro que este era el camino descrito para ella? “Los caminos son insondables. Digamos que estoy aquí y ya llevo un tiempo, pero la vida no deja de sorprenderme”.