Opinión

PSC deslealtades a 400 euros

Martes 29 de enero de 2013
Pere Navarro hacía ayer pública la sanción impuesta a sus cinco diputados díscolos que la pasada semana rompieron la disciplina de partido y se ausentaron del Parlament cuando se votaba la declaración de soberanía. 400 euros; ése es el precio que tiene la deslealtad con sus votantes. Navarro, a quien cada día que pasa se le ve más sobrepasado por los acontecimientos, defendía la no expulsión de sus cinco compañeros secesionistas, al tiempo que pretendía dar por “cerrado” el asunto. Nada más lejos de la realidad.

El PSC es un partido desnortado y sin proyecto definido. Los últimos varapalos electorales -el de noviembre, demoledor-, lejos de haberles hecho entrar en razón, han producido en sus dirigentes una confusión aún mayor. Antes de las pasadas elecciones autonómicas, Ernest Maragall abandonó la formación para crear una propia en la que se defendiesen postulados secesionsitas. Podrá estarse o no de acuerdo con sus ideas pero, al menos, el señor Maragall fue coherente. No así los díscolos del PSC que, rompiendo el acuerdo al que habían llegado en plenario, optaron por posicionarse con los que quieren romper el Estado, en vez de defender la legalidad vigente junto al resto de compañeros.

Así las cosas, la expulsión habría sido una medida mucho más apropiada que una simple multa. La gravedad de estos hechos y la impunidad con que se han saldado retrata la falta de liderazgo de Pere Navarro. Y ahonda en el problema que Alfredo Pérez Rubalcaba tiene con su agrupación en Cataluña.

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