en la frontera
Domingo 03 de febrero de 2013
Mehmet Ali Agca, autor del atentado contra Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981, dice ahora que el ayatolá Jomeini, fue quien le ordenó asesinar al Pontífice, en un libro publicado esta semana en Italia y con el título “Me prometieron el paraíso. Mi vida y la verdad sobre el atentado al Papa” Agca escribe en el libro: “Querido Alí, es la voluntad de Alá. No tengas dudas. Debes matar al Papa en nombre de Alá. Debes matar al portavoz del diablo en la Tierra, al vicario de Satanás en el mundo”. “Mata por él, mata al Anticristo, mata sin piedad a Juan Pablo II, y después quítate la vida para que la tentación de la traición no ofusque tu gesto”. Agca pasó casi 30 años de cárcel en prisiones italianas y turcas por el intento de asesinato del Papa y otros crímenes cometidos en Turquía.
En el libro Agca describe con detalles la histórica reunión que sostuvo con Juan Pablo II que fue a visitarlo en su celda de la cárcel romana de Rebibbia en 1983. Según Ali Agca, el Papa le preguntó sobre quien le había ordenado matarle, tras prometerle que no revelaría a nadie su confesión. ”Así como te he perdonado a ti, los perdono a ellos”, fue la respuesta de Karol Wojtyla tras la revelación de Agca de que fueron los iraníes y no los comunistas los que lo habían reclutado para matar al Papa.
Como se esperaba la “revelación” del turco Agca ha sido desmentida por el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, quien ha asegurado que “no es verdad que Agca haya hablase con Juan Pablo II del ayatolá Jomeini y de Irán como autor intelectual del atentado durante la conversación en la cárcel, ni de una pista islámica”.
En esta crónica religiosa no podemos de dejar de señalar que Louis Sako, de 63 años, hasta ahora arzobispo de la ciudad iraquí de Kirkuk ha sido nombrado nuevo Patriarca de la Iglesia Caldea, en el sínodo que esta iglesia de rito oriental en comunión con la Santa Sede. Sako sustituye en el cargo al cardenal Emmanuel III Delly, de 85 años, que renunció al cargo el pasado 19 de diciembre, renuncia que fue aceptada por Benedicto XVI. Los quince obispos del Sínodo de la Iglesia Caldea se encontraban reunidos desde el lunes 28 de enero en la casa de ejercicios espirituales de San Juan y San Pablo, en la colina romana del Celio, presidido por el cardenal prefecto para las Iglesias Orientales, Leonardo Sandri.
Tras la elección, Benedicto XVI tendrá que conceder la comunión eclesiástica, es decir, refrendarla. La normativa de la Iglesia prevé que los patriarcas orientales que reconocen a la Iglesia de Roma pidan la comunión eclesiástica al Papa cuando son nombrados.
La sede del Patriarcado está en Bagdad, donde vive la comunidad más numerosa de estos católicos de rito oriental, unos 350.000. Los caldeos celebran todavía sus ritos en arameo. La Iglesia Caldea se dedica sobre todo a la educación y asistencia de las numerosas familias pobres, cristianas y musulmanas que hay en Irak. En todo el mundo hay un millón de caldeos. En el año 2005 tuve la oportunidad de entrevistar en Mosul al Patriarca saliente, el cardenal Emmanuel III Delly que me habló de los graves problemas que tenía su comunidad y la necesidad de la comunión con toda la Iglesia Universal.