crónica económica
Domingo 03 de febrero de 2013
Los seis grandes bancos españoles, BBVA, Santander, Caixabank, Popular, Sabadell y Bankinter, han cerrado 2012 con unos beneficios conjuntos de 1.856 millones de euros, un 81 por ciento menos que lo obtenido en 2011. Normalmente, menores beneficios deberían estar asociados con profundización de la crisis. Pero en este caso es más bien al contrario.
La caída de beneficios ha sido general. Incluso el Banco Popular ha obtenido pérdidas, de 2.461 millones de euros, una situación desconocida para el que fue, durante algunos años, el banco más rentable del mundo. Santander ha aminorado sus beneficios un 59 por ciento, BBVA un 44, CaixaBank un 78… ¿Por qué este desplome en los resultados y qué significado tiene?
Lo que ha ocurrido no es que 2012 haya sido un ejercicio especialmente malo, sino que las entidades han empezado a reconocer las pérdidas derivadas de su inversión en el sector inmobiliario, que tras el estallido de la burbuja se ha revelado como una mala inversión generalizada. De hecho, y cumpliendo los dos decretos que obligan a la banca a hacer provisiones en función de los distintos activos en sus libros, estas seis entidades han tenido que retirar de los beneficios para destinarlos a provisiones algo más de 50.000 millones de euros.
Hemos sacado de estas cuentas las de Bankia. Primero, porque no está claro qué lugar ocupa ahora en la banca nacional. Segundo, porque es un caso especial, o quizás sólo más acusado, de los males que han sufrido principalmente, aunque no sólo, las cajas de ahorro, y en general la banca española. Bankia cerró 2012 con unas pérdidas de 3.318 millones de euros.
¿Qué hemos ganado, entonces? ¿Por qué vamos bien si los bancos reducen sus beneficios o reportan pérdidas? Porque, como dice Alejandro Nieto González en ElBlogSalmón, “Este es el primer paso para la solución del problema, reconocer en los balances la realidad. Otro tema es si el reconocimiento total de estas pérdidas es soportable por nuestro sistema financiero”. Es decir, la banca española, ahora que ha aflorado parte de sus antiguas pérdidas, muestra que está atendiendo sus problemas y volverá a aparecer, ante el sistema financiero internacional, como solvente, o al menos fiable.
El Confidencial da un paso más allá, recogiendo el mensaje que los bancos están dando estos días que han hecho públicas sus cuentas: “En 2012 reconocimos el golpe, pero en 2013 volveremos a dar grandes beneficios”. El análisis de aquél periódico es que los márgenes se van a mantener, pero ya no tendrán que hacer las grandes provisiones que hicieron el pasado año.
Este optimismo está fundado. Pero hay que echarle jarras y jarras de agua, porque podría pasar exactamente lo contrario. Por un lado, como reconoce El Confidencial, porque el gobierno podría obligar a la banca a cortar las refinanciaciones de proyectos muertos, lo que les forzaría a reconocer mayores pérdidas. Y, además, porque las provisiones destinadas en 2012 podrían ser insuficientes. Todo depende de cómo se comporte el mercado inmobiliario, y ello depende, en parte, de cómo se gestione la Sareb. De modo que todavía es pronto para echar las campanas al vuelo.
Lo importante, por el momento, es que la banca española está haciendo su ajuste.
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