Opinión

Caso Bárcenas: ni pruebas ni querellas

Martes 05 de febrero de 2013
El vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano, anunciaba ayer “acciones judiciales contra quienes que han atribuido a su partido una contabilidad irregular”. Tres son los frentes abiertos: “los que han atribuido conductas irregulares, los que lo hayan podido filtrar las informaciones y a los que las han publicado”. Floriano no concretaba si dichas acciones serían por vía civil o penal ni cuándo se interpondrían, lo cual no deja de causar cierta extrañeza.

En las actuales circunstancias, es de prever que en Génova habrán realizado ya un análisis más que exhaustivo sobre todo el asunto de la supuesta “contabilidad B”. De ahí que cueste entender la ausencia de querella o denuncia alguna al respecto. Puede que los papeles publicados ofrezcan dudas sobre su autenticidad o su probable manipulación (fotocopias de fotocopias) y posibles maniobras políticas detrás de las filtraciones, pero ello no debe ocultar la profunda inquietud ciudadana por las sospechas que se ciernen sobre la plana mayor de un partido cuya capacidad de reacción está dejando bastante que desear.

El PP debería de ver en todo este asunto una oportunidad para limpiar su casa, cueste lo que cueste. Si Rajoy se muestra inflexible contra todo aquel que acredite haber tenido comportamientos irregulares, estará dando una imagen acorde con lo que demanda la ciudadanía. Pero mientras mantenga y ampare a tipos como Jesús Sepúlveda, imputado y todavía a sueldo del partido, su credibilidad seguirá haciendo aguas.

Caiga quien caiga…en la casa el PP. Y en todas las casas. Porque todos sabemos, aunque hayamos pretendido ignorarlo, que el actual sistema de financiación de los partidos, que consiste en limitar estrictamente los ingresos, pero no los gastos, es un monumento a la hipocresía que incentiva la corrupción. Es imprescindible, pues, que no sólo el PP sino todos los partidos digan la verdad, acabando con la hipocresía reinante en cuanto a su financiación y pongan en claro todas sus cuentas. O eso, o el modelo de partidos y democracia que conocemos se irá a pique irremisiblemente.

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