Cultura

El Teatro Real busca una identidad propia a través de un proyecto estable

Destacados representantes del ámbito empresarial se incorporan al Patronato

Miércoles 06 de febrero de 2013
Este martes se han incorporado al Patronato del Teatro Real destacados representantes del ámbito empresarial en una reunión calificada por su Presidente, Gregorio Marañón, de muy importante, y en la que se ha aprobado asimismo una modificación estatuaria que supone el incremento de la representación privada en la Comisión Ejecutiva.


Gregorio Marañón, presidente del Patronato, ha comparecido ante los medios este martes acompañado del director general del Teatro Real, Ignacio García-Belenguer, inmediatamente después de la celebración del Patronato del Teatro Real. De esta forma, es decir, convocando a la prensa una vez finalizado cada Patronato, se quiere incrementar, por otra parte, la política de transparencia, informando de las decisiones tomadas así como respondiendo a las preguntas que al respecto les sean formuladas. La celebración del Patronato de esta mañana ha sido, en todo caso, una nueva ocasión para comprobar que el actual proyecto del teatro de la Plaza de Oriente, tanto artístico como de gestión, cuenta con el apoyo decidido y firme de las instituciones públicas. De hecho, el ministro de Cultura, José Ignacio Wert, asistente a la reunión, ha querido ratificar sus anteriores declaraciones acerca del Real, al que considera ejemplo de vanguardia y de proyección internacional.

Por lo que se refiere a los cambios en los miembros del Patronato, este martes han tomado posesión como nuevos vocales del Patronato del Teatro Real, tras la aprobación por parte de las Administraciones Públicas competentes – Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y Comunidad de Madrid –, Enrique Ossorio, consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad, así como cuatro representantes del ámbito empresarial: Francisco González, presidente de BBVA, Juan Miguel Villar Mir, presidente de OHL, Borja Prado, presidente de Endesa e Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña. En todo caso, tras las recientes incorporaciones, el nuevo Patronato continúa compuesto por 23 miembros, ya que los citados vocales que acaban de incorporarse lo hacen en sustitución de Rodrigo Rato, Gonzalo Alonso, Arnoldo Liberman – quien pasará a formar parte del Consejo Asesor – Santiago Fisas y Javier Gómez, cuyos mandatos finalizaron el pasado 18 de diciembre.

En relación a la modificación estatutaria aprobada, la misma supone ampliar el número de miembros integrantes de la Comisión Ejecutiva de forma que se incrementa la representación de carácter privado mediante la incorporación de dos representantes de las principales empresas patrocinadoras, en concreto del Banco Santander y de Telefónica, Alfredo Sáenz y Luis Abril respectivamente. La incorporación de los nuevos vocales a los principales órganos de gobierno del Real surge como consecuencia de la relevante participación de la sociedad civil en los últimos tiempos, precisamente cuando las aportaciones de dinero público han sido objeto de los recortes generalizados. En este sentido, Gregorio Marañón ha asegurado que después de estos últimos años tan difíciles, el Real tiene que pensar ya, y prepararse para ello, en la nueva etapa que surgirá una vez superada la crisis y que, en todo caso, no volverá a ser como era antes de la misma. A partir de ahora, ha declarado, en el mundo cultural habrá que tener en cuenta tres características fundamentales: que se trate de un proyecto que responda a una finalidad cultural así como social, que sea competitivo y que sepa que los recursos públicos destinados a la cultura serán más limitados que antes de la crisis.

El presidente del Patronato ha asegurado que el Teatro Real ya está trabajando para cumplir con esos tres criterios a través de un proyecto que pasa, a su vez, por 4 elementos de especial relevancia, aprobados asimismo en el Patronato de este martes. En primer lugar, el Real no debe, en ningún caso, dejar de ser una fundación pública. pero que cuente con una importante presencia de la sociedad civil. El Real, además, tiene una firme vocación de convertirse en la Ópera nacional de referencia en España y con proyección internacional, para lo que resulta indispensable una gestión profesional con vocación de excelencia. Y, por último, que cuente con un proyecto artístico capaz de reflejar los asuntos que preocupan al público, que divierta pero que cumpla asimismo con una clara función de carácter formativo, todo ello a través de una programación original y que atraiga nuevos públicos. Una gestión artística de la que seguirá siendo máximo responsable, hasta cumplir su mandato en 2016, Gerard Mortier, dato en el que Marañón se ha visto obligado a insistir a causa de las preguntas acerca de su posible salida antes de tiempo: “Gerard Mortier va a continuar hasta el final de su contrato en 2016”, ha afirmado, “La posibilidad de que no lo termine está cerrada. No tiene cláusula de despido y estamos muy contentos con su trabajo”.

En palabras de Marañón, a través del actual proyecto se persigue la estabilidad que permita que el Real tenga una identidad propia. Gracias al cumplimiento de los correspondientes mandatos de cinco años y a la autorización otorgada al Teatro Real para el uso de su sede por un plazo de setenta y cinco años, aprobada por la Secretaría de Estado de Cultura, tras el Acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de diciembre de 2012 – hay que tener en cuenta que antes la cesión empezó realizándose por un periodo de dos años y luego de sucesivos periodos de cuatro prorrogables a otros cuatro –, podrá lograrse esa estabilidad para desarrollar un proyecto en toda su extensión. Y servirá para dotar al teatro madrileño de su propia identidad. Antes nunca había sido posible. De hecho, durante la primera década desde la reinauguración del Real, los sucesivos cambios en la dirección, hasta seis directores distintos en diez años, que, a su vez, se traducían en cambios en todos los demás puestos, habían impedido que el coliseo madrileño tuviera la posibilidad de crearla. “El problema del Real en esta década ha sido la falta de identidad”, ha insistido Marañón, asegurando, por otra parte, que con los pasos que ya han empezado a darse se conseguirá, por fin, la misma.

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