Marcos Marín Amezcua | Jueves 07 de febrero de 2013
Después del affaire con Francia sobre una secuestradora, Florence Cassez, tenemos otro tema, ahora con Azerbaiyán. Como si no bastara que Cassez ya juzgada y presa, obtuvo un amparo de la Suprema Corte de Justicia de México, por violaciones al debido proceso judicial. Por fortuna ello ni abunda ni determina su inocencia ni permite decir que se fue limpia de México con 7 años a cuestas en prisión y sin ser una heroína pisando ya suelo francés. Con todo, se evitó que Sarkozy se colgara la medalla de liberarla para sus propios fines políticos. Ya lo hizo Hollande. Y ya sabemos que sí hubo presiones del gobierno francés. Mordió el anzuelo. ¡Qué aproveche! Se habla de que fue una salida negociada. Tanto mejor, pues ello no abona a la inocencia de la exconvicta y ahora el resto de la banda tendrá pretextos para exigir su libertad.
Pero ¿y lo de Azerbaiyán? pues sí. Así de cosmopolitas que somos. Lo plantearé lisa y llanamente: el exalcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, autocalificado de izquierdas, cosa que dudo que sea, nombrado “el mejor alcalde del mundo” en 2010, lo que también dudo mucho, buscando en toda forma posible promoverse su ansiada candidatura presidencial y ganar las elecciones siguientes, difundió su imagen hasta en ese verdadero fin del mundo que, desde México, nos representa Azerbaiyán. Les sacó 10 millones de dólares a los azeríes para que sin ninguna necesidad ni en su beneficio en apariencia, adecentaran un pequeño paraje del bosque de Chapultepec de la capital mexicana y una plaza venida a menos en su centro histórico, pudiendo edificar in situ una estatua al padre de su patria: el controversial Heydar Aliyev, en el entendido de que ese recóndito país ha invertido aquí ya 50 millones de dólares en proyectos y teniendo en puerta otros 40 millones. Tanto amor… y amagaron con cancelarlo todo si se retiraba la estatua y hasta con romper relaciones diplomáticas. Y la pobre figura despreciada no cabe en sitio alguno.
Tras una fuerte polémica con vecinos de la zona que fueron ignorados al inicio, denunciando al personaje de dudosa procedencia, al final el gobierno de la capital mexicana retiró la figura a primeras horas del sábado 26 de enero de 2013. Escándalo mayúsculo y gratuito, puede usted imaginarse. Me recordó la nocturnidad de aquella ecuestre de Franco en Nuevos Ministerios en 2005. Las buenas maneras se acabaron días antes, cuando el embajador azerí planteó que llevaría el tema a instancias internacionales tras perder un amparo contra la medida de retirarla. Y para complicar el intríngulis causado por el gobierno de la Ciudad de México, el diplomático acusó a la comunidad armenia de esta jugarreta y de haber engañado al gobierno capitalino sobre Aliyev. ¡Válgame! Entiendo lo del genocidio armenio negado por todos sus verdugos, pero tanto como lo que acabó de decirle…. Pero si así fue, me alegro. Primero porque la protesta vecinal en contra de exaltar a un dictador –opresor reconocido así por propios y extraños– fue ignorada y acrecienta mis objeciones a ese emplazamiento. Tendrá su afines y es padre de la patria, sin duda. Mas supongo que ya retirado, buscarán dónde ponerlo. Posiblemente en un sitio menos visible y con vecinos menos quisquillosos. Y además con esto se demostró así la torpeza y los apetitos del exalcalde y la suma ignorancia e ineptitud de sus subordinados. En eso acabó el “Parque de la Amistad” binacional. No hacía falta, salvo a ciertos intereses nada inocentes.
Si la capital no lo pidió, entonces se alzó para que Ebrard pasara por un “buen gobernante, conciliador y cosmopolita” pero ¿quién abrió el mapamundi para escoger a Azerbaiyán, que a la mayoría poco o nada nos dice? ¿A quién se le ocurrió? ¿Era necesario pedirle dinero ofreciendo algo tan comprometedor como esa escultura en pleno Paseo de la Reforma de la Ciudad de México? ¿Y ponerla frente al Museo de Arte Moderno muy visitado por su acervo de Frida Kalho y de Remedios Varo, perpendicular al Museo Tamayo?¿Qué necesidad tenía México de un choque con Azerbaiyán a costa de un alcalde que promovía su imagen de aspirante presidencial? ¿En qué momento se decidió ir a mendigar dinero a un país con el que a muchos nos extraña siquiera que tengamos relaciones diplomáticas, sin explicar fehacientemente qué se nos perdió allí o qué ganábamos en realidad todos los mexicanos de a pie? ¿Y por qué no leyeron los funcionarios involucrados una breve biografía no autorizada del sujeto de marras? ¿A alguien de verdad le importaba Azerbaiyán? ¡Qué fácil es disponer del dinero de otros para promoverse y erigir la mentada efigie! y ¡qué fácil es usar el dinero de otros para retirarla en un operativo desproporcionado! Y a unos metros de otro polémico monumento levantado por el partido de “la (aborrecida) derecha”, criticada hasta la saciedad por la izquierda que ahora, ante su propia metedura de pata mayúscula, guarda un amañado silencio que merece denunciarse. Miguel Ángel Mancera, el delfín de Ebrard, el nuevo alcalde, ha tenido que apechugar sin remedio con el tema.
Ergo, luego se invirtieron recursos públicos propios y ajenos solo para promover la imagen de un aspirante a candidato que ni lo fue. Y nos costó montarla y nos costó desmontarla. Otra vez caravaneando con dinero ajeno.¡Faltaba más! Si se quería restaurar una extensión pequeña del parque, se hubiera hecho con recursos propios o seguir esperado a que los hubiera. No hacía falta meter a Azerbaiyán en esto y crear ahora una crisis diplomática gratuita con aquel país.¿En dónde hacen esquina México y Azerbaiyán para tanta deferencia, señor Ebrard? Otra vez el proceder poco transparente de su gobierno creando un jardincillo hermoseado con florecientes agapantos lilas y blancos, malvones y otras florecitas vistosas y una restauración de plazas, ambas obras dudosamente prioritarias, son solo de relumbrón a su estilo y resultan opacas en su ejecución y un tanto vergonsozas en el resultado. Para más burla, el agapanto que allí ornamenta, también se llama ‘flor del amor’. ¡Ja!
Aunque la vocación de apertura ¬–de suyo propia de la Ciudad de México– sea usufructuada a conveniencia por el Partido de la Revolución Democrática, PRD, otra cosa muy diferente es que ese partido presuma de ser muy lector y muy informado y muy de izquierda y que salga con esto. Ya se ve que no es tanto como presume. El despliegue lo terminarán pagando los ciudadanos con su dinero y acaso, México entero con un innecesario incidente diplomático gratuito con aquel país, que tampoco lo merecía y al que no le debemos nada ni nos debe nada. Y menos por promoverse una imagen de un presidenciable.
Así pues, con una ignorancia total, una torpeza manifiesta y una escandalosa desinformación con que se acompañaba la frívola promoción de Ebrard buscando la presidencia de México, se aceptó homenajear a un tirano por unas cuantas piastras que la capital no necesitaba de nadie, a menos que sí y así lo expliquen las autoridades. Irse hasta Azerbaiyán a promover su imagen, merece una explicación no solo a su justificadamente fúrico plenipotenciario. Ya sé que para quienes son proclives a la izquierda estarán furiosos y mis palabras molestan, pero les respondo: “ni modo” como contestaba Ebrard a sus opositores. El tema hiede a corrupción y a incompetencia e ignorancia pagadas con dinero público. Así venga el asunto desde la izquierda mexicana que alardea de impoluta, como muchas otras. Total, que por dinero no pare, sobre todo si es ajeno. Lamento que la estatua no fuera dada de baja antes y peor, que siquiera se haya pensado en colocarla. Ninguna necesidad ni razón había de pasar por este trance para los ciudadanos de ambos países, ya le digo. Para ellos ninguna, para políticos sin escrúpulos, sí las había y muchas. Y nos admiramos de la impresentable Cassez….
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