Crónica Económica

Se cumple un año de la reforma laboral

Crónica económica

Domingo 10 de febrero de 2013
Este fin de semana se han cumplido doce meses desde que se aprobó la reforma laboral. Con la última EPA le echamos un primer vistazo al funcionamiento de la misma. Ahora, con el aniversario, se acumulan los análisis y coinciden en observar que ésta está muy lejos de ser un éxito y muy cerca de ser un fracaso.

La reforma se planteaba, entre otras dos tipos de medidas. Por un lado el abaratamiento del despido en los contratos indefinidos para favorecer la adopción de este tipo de contrato, y por otro favorecer la flexibilización de las condiciones dentro de la empresa, con medidas como la reducción de la jornada laboral y la reducción también de salarios.

La reforma quería desincentivar el recurso de las empresas a los contratos temporales, una solución buena si se prevé que van a venir mal dadas, pues reducir la plantilla con este contrato es fácil y barato. El mercado laboral español adolece de lo que se conoce como dualidad: una masa de trabajadores que encadena contratos temporales, con remuneraciones bajas e inseguridad laboral, y otra masa de empleados con contratos indefinidos. A éstos esos contratos no les asegura la permanencia en la empresa, pero están mejor protegidos. Además, los contratos temporales ofrecen a los empresarios una solución barata de solucionar sus dificultades: el desempleo.

La reforma ofrecía, además, un nuevo “contrato de emprendedores” para compañías con menos de 50 empleados con condiciones favorables. Pero lo cierto es que este nuevo contrato ha fracasado y “las empresas de menos de 50 trabajadores prefieren utilizar los contratos temporales o el contrato indefinido tradicional. Según las estadísticas oficiales, los contratos de apoyo a los emprendedores representan menos del 10% de las nuevas contrataciones realizadas en este tipo de empresas”, dice Daniel Fernández Kranz desde Economy Weblog, el blog del IE. Mientras, el 92 por ciento de los contratos del último año son temporales, y sólo el 8 por ciento fijos.

Según Fernández Kratz, la flexibilidad interna ha fracasado precisamente porque la reforma no ha logrado que decaiga la dualidad, “y ello por dos razones: en primer lugar, las empresas podrían seguir inclinándose por la temporalidad como mecanismo para hacer frente a los shocks económicos adversos. Y en segundo lugar, los trabajadores con contratos indefinidos serán reacios a aceptar cambios negativos en sus condiciones salariales y jornada si saben que la empresa aún cuenta con el colchón de los trabajadores temporales”.

No todo es negativo. Gayle Allard, del IE, considera en un artículo publicado en el suplemento Mercados de El Mundo que “cuando el despido era de 45 días por año, el trabajador no tenía ningún motivo para colaborar con la empresa y prefería el despido para poder cobrar la indemnización. Ahora tiene más interés en implicarse y buscar acuerdos”.

De hecho, y volviendo al análisis de Fernández Kranz, “aunque el crecimiento de los salarios reales en los convenios colectivos revisados en España en 2012 fue negativo, la tasa de descenso salarial no difiere significativamente de la de 2011 o 2010. Y esta moderación salarial no ha sido suficiente para frenar el aumento del desempleo en España durante 2012. Además, y sorprendentemente, desde que se aprobó la reforma, los descensos de los salarios reales han sido más acusados en los convenios colectivos sectoriales o nacionales que en los convenios de  empresa, contradiciendo uno de los objetivos esperados con la reforma. De nuevo, estas evidencias apuntan a un uso poco generalizado entre las empresas españolas y los trabajadores indefinidos de la flexibilidad interna como herramienta de ajuste frente a los cambios económicos adversos”.

Las empresas han aprovechado la reforma para despedir gran parte de las plantillas. Los sindicatos y los críticos tienen razón cuando dicen que la reforma laboral ha facilitado el despido. Pero también es cierto que con la economía desplomándose se habrían producido muchos despidos de todos modos, y que algunas, pocas, medidas de flexibilidad interna han logrado parar algunos de ellos. Según el Ministerio de Empleo, se han evitado 30.000 extinciones de contratos. Echen sobre ese dato toda el agua que deseen.

Con todo, todavía queda una oportunidad para la reforma laboral. Cuando la actividad se recupere, quizás a finales de este año, habrá que ver cómo se comporta el mercado de empleo. Especialmente a partir de abril de 2014, que será cuando, por motivos estacionales, comenzará a verse de veras creación de empleo.

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